Julia es la primera novela de Ana María Moix, publicada en el año 1970 y en
la que podemos observar el estilo y las temáticas recurrentes en la producción
de la autora.
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| Primera edición de Julia |
La obra comienza una noche de insomnio en la que Julia, la protagonista,
recuerda su pasado, ofreciendo una narración en tercera persona que resulta ser
una evocación de toda su infancia dentro del marco de esta noche de desvelo. Desde
el comienzo de la novela encontramos pasajes oníricos y referencias a
pesadillas basadas en miedos totalmente infantiles, que manifiestan una
diferencia entre realidad e inconsciente, entre mundo exterior e interior, que
será clave en el desarrollo de la obra.
Julia es una chica de 20 años que pertenece a una familia de la
burguesía de Barcelona. Julita vive en una casa de un barrio barcelonés junto a
sus padres, sus dos hermanos mayores, su abuela materna y el servicio, que es
con quien más tiempo pasaba en su infancia. Así, los primeros recuerdos de la
niña están marcados por la ausencia de una madre a la que admira y de la que desea
continuamente atención. La necesidad de cariño materno lleva a Julita a sentir
celos de su hermano enfermo o, incluso, a la somatización, ya que llega a
sufrir vómitos cada vez que ve la oportunidad de estar con su madre en vez de
ir al colegio. Sin embargo, este sentimiento de amor evolucionará, primero
hacia la indiferencia y, después, al odio.
Ante la necesidad de centrarse en el cuidado
de Rafael, el hermano enfermo, y los problemas matrimoniales de sus padres, Julita
es mandada a los 5 años a la casa en la montaña de su abuelo paterno, Don
Julio, al que apenas conoce. La protagonista sufre así el primero de sus “destierros”.
Mientras la casa de Julita funciona como una representación de la burguesía
catalana, a la que Ana María Moix perteneció y que tanto detestaba, con la figura
del abuelo aparece en la obra el otro punto de vista de la sociedad de la
época. Este funciona como contraposición de la abuela Lucía, quien lo describe
como “un ateo, Dios mío, un anarquista, peor aún que si hubiera sido comunista”
(Moix, 86) y lo acusa de asesino al recordar los acontecimientos de la Semana
Trágica de Barcelona. Sin embargo, la influencia de Julio es esencial para la
evolución de la niña, ya que le inculca la idea del derecho a la libertad del
individuo como único principio verdadero, sembrando la mentalidad que hará a
Julita rebelarse contra las imposiciones de su familia. Por otro lado, podemos
observar que la forma en que don Julio trata a su hija, la tía Elena, es
autoritaria y misógina en muchos aspectos, pero con Julia actúa diferente, mimándola
e impartiéndole clases.
Julia vive en la casa de campo dos veces
y regresa a la casa materna otras dos,
sufriendo con esto varios destierros, tanto a nivel físico como emocional, que
marcarán la inestabilidad y la falta de seguridad de su vida. El retorno a Barcelona supone un gran choque
entre Julita y el mundo que la rodea. A pesar de los conocimientos que ha
adquirido, la vuelta a la escuela es dura y marcada por la marginación de sus
compañeros a causa de su comportamiento, que la abuela describe como
salvajismo. Así, el regreso a casa supone una vuelta a unas normas en las que
Julia no encaja y que le hacen sentirse como extranjera en su propia casa, incrementando,
cada vez más, su sensación de exilio interior.
Por tanto, observamos que Julia es una novela sobre el crecimiento
personal de una joven que no se siente a gusto con la vida que lleva ni con el
proceso de maduración que va rememorando en sus recuerdos. El tema de la
infancia, recurrente en la obra de Ana María Moix, está presente continuamente
y sobre él se vertebra la angustia vital de la protagonista que, finalmente,
entiende que toda su vida ha pasado como un recuerdo, como algo extraño, desde
que dejó de ser Julita y pasó a ser Julia, enfrentándose desamparada a una
realidad adulta que no le satisface.
Observamos, también, cómo la historia refleja
no sólo la ruptura de Julia con su entorno, sino la ruptura cultural propia de
la España de posguerra. Una de las características personales de Ana María Moix
y que se encuentra proyectada en su producción literaria es su gran conciencia
y compromiso político. Hay en la obra una denuncia sociopolítica constante
encubierta en los comentarios y en la construcción de los personajes, lo que
facilita que sus obras superen la censura. Las abundantes alusiones al contexto
social y la incomodidad de la protagonista con las normas que se ve obligada a
acatar nos muestran una dualidad que simboliza la de los vencidos y vencedores
de la Guerra Civil. Así, la casa familiar es un microcosmos burgués que refleja
la ideología de los vencedores, cuyo máximo exponente es la abuela Lucía, quien
impone un sistema a seguir fundamentado en la religión y el sexismo. Como
ejemplo, encontramos el hecho de que la abuela se enfade al descubrir que sus
nietos leen a Sartre por ser una lectura contraria a la religiosidad, pero,
sobre todo, por el hecho de que su Julita también lea, dado que las mujeres no
necesitan saber tantas cosas como los hombres. Además, hay un miedo constante
al “escándalo”, muy relacionado al antiguo concepto de la honra, que controla
todas las acciones de los miembros de la casa: inicialmente los padres
continúan casados y viviendo bajo el mismo techo aunque no tengan relación, la
abuela no deja que Julita tenga amistad con chicos, quieren que Rafa y ella
ignoren las manifestaciones…
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| Foto de Ana María Moix en la contraportada de la 1ª edición. |
Por otro lado, encontramos el contrapunto en
la figura de Don Julio, quien pertenece de manera directa al bando de los
vencidos durante la guerra, tras la cual se aisló en la casa de campo. El
abuelo muere, pero podemos asociar su figura a la de Eva, amiga suya y
profesora de Julia en la universidad. Eva tiene una ideología que difiere de la
dominante y vemos cómo ayuda a Julia cuando esta es golpeada por la policía
durante los disturbios universitarios de Mayo del 68. Además, Eva la encubre
ante su familia y, al igual que la época en que convivió con el abuelo, la
protagonista se siente en paz cuando pasa tiempo con ella y trabaja en su casa:
“Julia recordaba aquellos días como la época más apacible de su vida” (Moix,
203).
Finalmente, encontramos otro tema propio de
la autora y planteado de manera encubierta: la homosexualidad femenina.
Observamos que Julia está mucho más cómoda con las muestras de cariño físicas
de mujeres que de hombres, aunque esto puede achacarse a una búsqueda de amor
materno de la protagonista, que ante la ausencia emocional de su madre,
disfruta del afecto de todas las mujeres que muestran interés por su estado
físico y psicológico: la criada, su tía Elena, la directora Mabel… Sin embargo,
hay una diferencia fundamental entre estas y Eva, ya que sus descripciones son
constantes y están cargadas de sensualidad, llegando a describir su sentimiento
como “la extraña pasión que sentía por Eva” (Moix, 29). Esto resulta relevante
ya que la protagonista no muestra deseo carnal a lo largo de la obra y rechaza
y siente asco ante el contacto con jóvenes como Carlos, con el que no quiere
que Eva le vea para que no pueda pensar que son novios. Sin embargo, las únicas
alusiones a la pasión en la historia son referentes a Eva y es tras el rechazo telefónico
de esta cuando Julia toma la decisión de intentar suicidarse.
En conclusión, esta es una novela sobre el crecimiento emocional de la
protagonista, plagada de intimismo y de referencias autobiográficas de la
autora: la familia burguesa, Barcelona, la muerte del hermano, la pasión por la
literatura... El punto de vista en tercera persona unido al fluir de los
recuerdos más íntimos funciona como una muestra del desdoblamiento de la protagonista
con ella misma. Así, Julia nos
presenta este desdoblamiento del yo, marcado completamente por la infancia, además del desdoblamiento y la ruptura de la sociedad en la que, tanto la
protagonista como Ana María Moix, han crecido.
Bibliografía
-
Moix,
A.M. (1999). Julia. Barcelona.
Editorial Muchnik.
-
CHACEL,
Rosa, y MOIX, Ana María. (1998). De mar a mar: epistolario, ed. Ana Rodríguez
Fischer, Barcelona, Ediciones Península.
-
Mayock,
Ellen. (2003). Enajenación
y retórica exílica en Julia de Ana María Moix. Ciberletras. Dialnet. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=793919 Última consulta: 14/05/2018.


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