lunes, 14 de mayo de 2018

LA POESÍA DE ANA MARÍA MOIX



La obra poética de Ana María Moix es breve y está escrita casi íntegramente entre 1968 y 1970, cuando publicó los poemarios Baladas del dulce Jim (1969)Call me stone (1969) y No time for flowers (1971), los cuales se recopilan en 1983 en un volumen titulado A imagen y semejanza.

Una de las características más visibles de la obra de Moix es que se trata, salvo algunas excepciones, de una poesía sin versos o anticolumnaria, como la denomina su compañero de generación Vázquez Montalbán.¹ Sin embargo, no se trata de una prosa corriente sino de una prosa poética que destaca por seguir manteniendo cierto ritmo con la ayuda de recursos como la rima fácil. Esto lo podemos observar ya desde su primera obra:

Un hombre triste su barco: Alegre, ése fue Jim. Dulce conmigo, mas no risueño; qué corazón.

Jim en el parque, y sin sombrero. Ay dios, qué miedo si es un matón. Ay dios qué pena, si un día parte como llegó.


Tiene los ojos rojos y on the sea mira como un traidor. ¿Serás payaso?, dije, y sobre el césped se revolcó. Y eso que no soy niña que con desconocidos antes hablara yo.


Cortaste lirios en las praderas y a Johnny mataste en Nueva York. Fue por amor: bailaba en Broadway Nancy Flor.


Ah, Dulce Jim qué consuelo cuando los adolescentes se enamoran y de esquina en esquina les nace en el pecho un corazón.

Dulce Jim vendrá mañana
y nos trae la ilusión.

Un amor tiene cualquiera
pero Dulce Jim, no.

(Moix, A. M. (1969). Fragmento de Un hombre triste su barco… Baladas del dulce Jim. Ediciones Saturno.)


Baladas del dulce Jim es su primera obra y en ella combina elementos de carácter más tradicional con la novedad que caracteriza a su joven generación. Así, encontramos elementos del romanticismo ya desde la presencia en el título de la idea de las baladas. Además, otras sugerencias románticas que podemos observar son la evocación de paisajes nocturnos o el monólogo dramático, así como la aparición de escritores como el poeta romántico Bécquer. La presencia de autores clásicos de la literatura se mezcla con otros personajes históricos, como el propio Che Guevara (Eran dos sombras para siempre enamoradas: Bécquer y Ché Guevara), y ficticios, sobre todo pertenecientes al mundo cinematográfico. Esta obra es una muestra del culturalismo del momento dado que la literatura se alimenta directamente de los mass-media, sobre todo de la música pop, el cine americano o el cómic. Además, en la experimentación formal encontramos el collage, que intercala fragmentos de canciones, y recursos heredados del cine, como la elipsis cinematográfica. De esta manera, Baladas del dulce Jim es una obra de lenguaje sencillo, cargada de referencias culturales pertenecientes a la cultura de los nuevos medios de masas: nombres de protagonistas, películas, canciones… Es una novedosa poesía moderna que, dentro de la sensibilidad de la autora, presenta un nuevo imaginario de referencias juveniles y urbanas.

En su segundo poemario, Call me Stone (1969), se afianza esta poética moderna marcada, entre otras,  por una influencia del pop que observamos ya en el título en inglés de la obra.

Por último, es de gran relevancia No time for flowers, poemario publicado en 1971 y donde destaca,
sobre las obras anteriores, un  estilo conversacional que da importancia a la emotividad sobre la razón lógica, lo que lleva al uso de elementos que pueden recordar a la escritura automática y al fluir de la conversación: el desorden del lenguaje cotidiano, las elipsis, falta de puntuación, espacios en blanco como silencios… Por tanto, podemos afirmar que esta obra recoge una serie de elementos novedosos con los que se busca intensificar el carácter cercano y conversacional de su poesía, cada vez más marcada por el intimismo:

“Cuando yo muera amado mío no cantes para mí canciones tristes, olvida falsedades del pasado, recuerda que fueran solo sueños que tuviste. Hubo un palacio de quimeras en mi rostro.    Eso fui.     Mi epitafio preferido sería que mañana, cuando la tierra cubra ese cuerpo dolorido que es el mío, tú anduvieras desangrándote por calles y plazuelas, diciendo mi nombre, no en voz baja, que se apaga tan sólo con el ruido de los pasos, no con palabras encendidas, ya dijimos que se venden, no con ojos enrojecidos por las lágrimas, que quizá no serían para mí.”

(Moix. A.M.(1971). Fragmento de No time for flowers y otras historias. Lumen.)

Con todo esto, observamos que la poética de Ana María Moix se considera una poesía renovadora de los años 70 porque supone, si no una ruptura tajante, un gran cambio con toda la poesía anterior. En lugar del lenguaje realista de la poesía social, Moix busca con su poesía reflejar su propio mundo y entender la realidad a partir de nuevas imágenes y de la priorización del hecho poético sobre el realismo, aunque no por ello prescinde de hacer referencias a la situación social con un tono nuevo y cargado de ironía:

“Ay madre, ya soy como la España; ni chicha ni limoná, loquita del corazón y dura como la caña.”









BIBLIOGRAFÍA

1.- Vázquez Montalbán, Manuel. Prólogo a la edición de 1969 en Moix, Ana María. A imagen y semejanza. Lumen Barcelona 1984; p13.
Moix. A.M.(1971). No time for flowers y otras historias. Lumen.
- Moix, A. M. (1969). Baladas del dulce Jim. Ediciones Saturno.
- Universidad de Zaragoza. Secretariado de Actividades Culturales. (1987-88). Poesía en el campus: revista de poesía. Universidad de Zaragoza.



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