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lunes, 14 de mayo de 2018

Conclusión sobre Carmen Laforet


A lo largo de este análisis acerca de Carmen Laforet hemos podido conocer su vida personal y lo que esta le influyó en su producción literaria. También hemos comprobado que fue reconocida y admirada tanto por anteriores como por futuros escritores, principalmente españoles, pero también por extranjeros como Mario Vargas Llosa y Roberta Johnson, profesora de literatura española en la Universidad de Kansas e investigadora sobre Carmen Laforet, con la que esta mantuvo una estrecha amistad.

Carmen Laforet.Respecto a su relación con la literatura, ya en su adolescencia mostró interés por escribir. De hecho, a su profesora de lengua y literatura en Canarias, Consuelo Burrell, le fascinaba su manera de redactar y ya apreció en ella a la futura escritora en la que se convirtió. Además, en bachiller participa en una revista llamada Grupitos junto con sus compañeras María Dolores de la Fe, futura escritora también, Carmen Lezcano y Julia Cuenca. Las cuatro firmaban anónimamente como G1, G2, G3 y G4.

Como ya sabemos, Carmen Laforet ganó el Premio Nadal con su obra Nada (1945) cuando tenía apenas 23 años. Por lo que desde muy joven se sumerge en el mundo literario como escritora y no como lectora, como había estado haciendo hasta ese momento. Sin embargo, tal vez lo que no sea tan conocido es la autoexigencia que tenía con sus obras. Esto lo podemos comprobar en una de las cartas que Ramón J. Sender le manda en 1966:
“Me hace gracia lo que dice de que no le gusta ninguno de esos libros que me envía. La verdad es que tuvo usted la rara fortuna (peligrosa) de comenzar con una obra maestra. Ahora sería difícil que le parezca bien lo que hace si no es mejor que aquello (que es difícil).” (Laforet y Sender, 2003: 45)
Así es como Carmen Laforet, al igual que otros tantos escritores, infravaloraba lo que escribía. A veces incluso llegó a destruir lo escrito para empezar de nuevo, como le ocurrió con su tercera novela, La mujer nueva, con la que ganó el Premio Menorca en 1955. Acerca de este suceso ella misma dijo:
“<<Pero cuando la concluí no me gustó y la rompí. Solo conservé un capítulo. Después me vine a Arenas y la volví a hacer. La terminé con el tiempo justo para presentarla a este concurso.>>” (Fuente, 2002: 59)
Con Arenas se refiere a Arenas de San Pedro, pueblo de Ávila en el que se retiró de su familia y amigos y se centró en reescribir su novela. Estos aislamientos y escapadas para concentrarse en la escritura los hacía con frecuencia, también a Cercedilla (Madrid).
De hecho, durante sus últimos años de vida, a causa también de la enfermedad, sufrió grafofobia, esto es, llegó a tenerle pánico a escribir. Se puede comprobar que su producción literaria a partir de la década de los 70 disminuye notablemente. Y es que Carmen Laforet, tal vez cansada de la atención que ponían en ella los medios de comunicación, comienza a alejarse de la vida pública y el mundo literario e invierte su tiempo en ella misma viajando, en su familia y en sus amistades.

En relación con su condición de mujer, ya hemos visto algunos aspectos de su vida que se vieron afectados por esto, pero es mejor ver la opinión de la propia autora:
“Llegué a aquella casa tristísima y además llena de hambre después de la guerra y me encerraron. Por el hecho de ser mujer joven yo tenía que estar encerrada y no salir nunca. Fue espantoso para mí.” (Caballé y Rolón, 2010: 106)
Este fragmento es sobre su estancia en la casa de la calle Aribau, y es que su familia no le dejaba ver a su novio Ricardo Lezcano, que fue uno de los motivos por los que decidió irse a Barcelona. 
Además, la mayoría de sus obras narrativas están protagonizadas por personajes femeninos. También encontramos una reflexión de Carmen Laforet acerca de los hombres y las mujeres en la literatura en una carta que le envía a Ramón J. Sender en 1967:

“Las pobres escritoras no hemos encontrado nunca la verdad, aunque queramos. La literatura la inventó el varón y seguimos empleando el mismo enfoque para las cosas. Yo quisiera intentar una traición para dar algo de ese secreto, para que poco a poco vaya dejando de existir esa fuerza de dominio, y hombres y mujeres nos entendamos mejor, sin sometimientos, ni aparentes ni reales, de unos a otros…tiene que llover mucho para eso. Pero, ¿verdad que está usted de acuerdo, en que lo verdaderamente femenino en la situación humana las mujeres no lo hemos dicho, y cuando lo hemos intentado ha sido con lenguaje prestado, que resultaba falso por muy sinceras que quisiéramos ser?” (Laforet y Sender, 2003: 97)
Ya ha llovido desde 1967 y, no obstante, aún tiene que llover más para que, como dice Carmen Laforet, logremos la igualdad total entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, aunque ella se refiera concretamente al literario.

Carmen Laforet es una de las escritoras más destacables de la literatura de la posguerra española, especialmente por su obra Nada, que rompe con las expectativas que se tenían en la época acerca de la literatura femenina, oponiéndose así a la novela rosa. Como conclusión, Carmen Laforet es una mujer que durante toda su vida persigue la libertad, poco frecuente para la mujer de posguerra. La escritora siempre la defendió y educó a sus hijas en ella:
“Me gustaría que hagan siempre todo lo que se les ocurra, y que se les ocurran muchas cosas. Yo les digo siempre que cuando sean mayores podrán hacer todo lo que les dé la gana, y que viajarán y vivirán conmigo o solas, como quieran…Todo para que se hagan la idea de que el mundo puede ser suyo. Esto es un engaño, pero por lo menos un engaño esperanzado. Yo recuerdo siempre que cuando tenía cinco años dije a mi madre que estaba deseando ser mayor para salir sola a la calle. Me contestaron que mientras más mayor fuese más acompañada iría siempre. Para mí esta contestación fue horrible. Me acuerdo todavía de la perra que cogí y de lo angustiosa que me pareció la vida en aquel momento.” (Laforet y Fortún, 2016: 43)



Finalmente, quisiera añadir que, si os interesa la figura de Carmen Laforet, es interesante la obra Música blanca (2009) que escribió su hija Cristina Cerezales. En ella presenta de forma ficcional y autobiográfica la vida de su madre y la íntima relación de ambas en un viaje hacia el pasado. Podemos escuchar a la autora hablar de esta obra y de su madre durante los primeros 20 minutos de este programa de radio de RTVE.

Bibliografía
- CABALLÉ, Anna y ROLÓN, Israel (2010). Carmen Laforet, una mujer en fuga. Barcelona: RBA.
- FUENTE, Inmaculada de la (2002). Mujeres de la posguerra. De Carmen Laforet a Rosa Chacel: historia de una generación. Barcelona: Planeta.
- LAFORET, Carmen y FORTÚN, Elena (2016). De corazón y alma (1947-1952). Madrid: Fundación Banco Santander.
- LAFORET, Carmen y SENDER, Ramón J. (2003). Puedo contar contigo. Correspondencia, edición a cargo de Israel Rolón Barada. Barcelona: Destino.
- RTVE (2009) El ojo crítico- 'Música blanca' para Carmen Laforet, disponible en http://www.rtve.es/alacarta/audios/el-ojo-critico/ojo-critico-musica-blanca-para-carmen-laforet-13-01-09/382037/?s1=audios&s2=programas-rne&s3=el-ojo-critico (Consulta 13/05/2018)

"Al colegio" de Carmen Laforet


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Como ya vimos, Carmen Laforet se centra en el género narrativo, tanto en la novela larga como la corta. De esta última, encontramos obras como El piano (1952), El viaje divertido (1954) o Los emplazados (1954). 
También escribe relatos breves como “La muerta” (1952) y “Al colegio”, el cual forma parte de la recopilación de cuentos La niña y otros relatos (1970).

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En “Al colegio” se narra, a través de la perspectiva de una madre, el primer día de colegio de su hija, mostrándose la unión entre ambas y las emociones de este día especial tanto para la niña como para la madre. De hecho, parece que este acontecimiento les une más que nunca:
“Sé perfectamente la importancia de este apretón, sabe que yo estoy con ella y que somos más amigas hoy que otro día cualquiera.” (Freixas, 2013: 35)
En efecto, el lector advierte la complicidad entre madre e hija mediante un lenguaje emotivo en oraciones como “me es infinitamente tierno este contacto” o “con el rabillo de los ojos me sonríe” (Freixas, 2013, 35)
También se muestra el agotamiento que la madre siente al preparar a su hija, el esfuerzo que tiene que hacer en vestirla y peinarla:
“Y cuando salimos a la calle, yo, su madre, estoy casi tan cansada como el día en que la puse en el mundo…” (Freixas, 2013: 36)
La niña y otros relatosSin embargo, frente a esto, encontramos la inagotable energía infantil de la niña: 
“Voy andando casi arrastrada por ella, por su increíble energía, por los infinitos “porqués” de su conversación.” (Freixas, 2013: 36)
Se advierte a través del relato no solo la importancia de la figura materna, sino también de las abuelas, que ayudan a sus hijas en el cuidado de sus nietas y suponen un modo de descanso para la madre:
“Doy la dirección de casa de las abuelitas, un lugar concreto donde sé que todos seremos felices: la niña y las abuelas, charlando, y yo, fumando un cigarrillo, solitaria y en paz.” (Freixas, 2013: 36)
Por otra parte, encontramos un lenguaje afectivo con diminutivos relacionados con la infancia y la ternura que le provoca su hija:
“Es ella ahora la que inicia una caricia tímida con su manita dentro de la mía; y por primera vez me doy cuenta de que su mano de cuatro años es igual a mi mano de grande.” (Freixas, 2013: 37)
De esta forma, podemos comprobar que el lenguaje empleado es poético, como se aprecia en las oraciones “el aire está sucio de niebla”, “viene un aire vivo y empieza a romper la niebla” o “corremos debajo de una lenta lluvia de color tabaco” (Freixas, 2013: 35)
Este lirismo se refuerza con la abundancia del uso de puntos suspensivos, que aumenta la intimidad entre madre e hija.

A su vez, se refleja la sensación maternal de alejamiento de la hija, que emprende una nueva etapa en su vida: 
“Se me ocurren cosas para ella, un montón de cosas que tengo que decirle, ahora que ya es mayor, que ya va al colegio, ahora que ya no la tengo en casa, a mí disposición a todas horas…Se me ocurre pensar que cada día lo que aprenda en esta casa blanca, lo que la vaya separando de mí -trabajo, amigos, ilusiones nuevas-, la irá acercando de tal modo a mi alma, que al final no sabré dónde termina mi espíritu ni dónde empieza el suyo…” (Freixas, 2013: 37)
A lo largo de todo el relato advertimos esta unión amistosa, pero la última frase del anterior fragmento supone la culminación del vínculo materno filial.

Este relato podemos encontrarlo también en la antología de Laura Freixas Madres e hijas (1996), cuyo tema común es la figura materna desde una perspectiva realista o idealista. Está formada por 14 relatos de escritoras de posguerra y actuales, entre las que encontramos a Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Ana María Moix, Rosa Chacel, Josefina Aldecoa, Esther Tusquets o Almudena Grandes, entre otras.
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Carmen Laforet y sus hijos




Por lo tanto, aunque en la mayor parte de las novelas de Carmen Laforet hallemos la ausencia de la madre de las protagonistas, vemos que también escribe sobre la maternidad. Y es que la escritora tuvo cinco hijos a los que adoraba. De hecho, puede que este relato esté inspirado en el primer día de colegio de alguna de sus hijas.
Bibliografía
- FERRETTI, Santa (2013) La narrativa breve de Carmen Laforet (1952- 1954), Universidad de Barcelona, disponible en
- FREIXAS, Laura (2013) Madres e hijas. Barcelona: Anagrama.
- LAGUNA GONZÁLEZ, Mercedes (1997) “Al colegio” de Carmen Laforet, aproximación al comentario en Diotima, disponible en 


sábado, 12 de mayo de 2018

Carmen Laforet entre escritores


Desde la publicación de su primera novela e incluso con anterioridad, en el ambiente universitario de Barcelona y Madrid, Carmen Laforet comienza a relacionarse con intelectuales y escritores.
En su juventud mantiene una relación de amistad con María Dolores de la Fe, compañera de bachiller en Las Palmas de Gran Canaria. Esta se convertirá en la escritora de  obras ambientadas en esta isla como Isla espiral (1982) o Las Palmas casi ayer (2008), como también hace Carmen Laforet en La isla y los demonios (1952), contextualizada en Las Palmas.
De la Fe y Laforet, en el centro, flanqueadas por los hermanos Lezcano y junto a otros dos amigos. i LP/DLP
En el centro Carmen Laforet y María Dolores de la Fe con otros amigos
En su etapa universitaria en Barcelona conoce a Ramón Eugenio de Goicoechea, el que será el marido de Ana María Matute, en el ambiente bohemio de pintores y tertulias que se describe en Nada.
Además, le felicitan por Nada a través de cartas autores exiliados como Azorín, Juan Ramón Jiménez, del que aparecen unos versos en el inicio de la novela de su romance titulado “Nada”, el cual forma parte de su obra Leyenda, o Ramón J. Sender, con el que llegará a entablar una profunda amistad.
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Carmen Laforet y Ramón J. Sender
De hecho, con el escritor de Réquiem por un campesino español (1953) se intercambia numerosas cartas, pese a que él está exiliado en Los Ángeles. Estas se recogen en 2003 en la obra Puedo contar contigo. Gracias a esta recopilación epistolar, conocemos de forma más íntima a ambos escritores, ya que intercambian opiniones, deseos, preocupaciones o reflexiones tanto literarias como vitales. Esta obra está formada por 76 cartas, la primera es enviada por Ramón J. Sender desde México en 1947 elogiando a Carmen Laforet por su primera obra, que le impresiona. Sin embargo, esta carta no obtiene respuesta hasta 1965, cuando Carmen Laforet viaja a Estados Unidos con el fin de dar conferencias en distintas universidades y le propone encontrarse en Los Ángeles, donde Sender reside. A partir de este encuentro, las cartas se hacen más frecuentes, por lo que se va forjando una amistad que se mantiene hasta el final de sus vidas. En ellas también se muestra el contraste entre el deseo de regreso del exiliado a España y la, cada vez mayor, decepción de Carmen Laforet con el país. Ramón J. Sender admiraba a Carmen Laforet:
 “Carmen Laforet es una escritora de gran talento y la primera que en la historia española nos da entera y sin disfraz el alma femenina <<desde dentro>>. Naturalmente, solo una mujer podría pretender una tarea tan delicada.” (Laforet y Sender, 2003: 257)
Resultado de imagen de de corazon y de alma fortunPor otra parte, también podemos acceder a la correspondencia que Carmen Laforet intercambió con Elena Fortún, cuyo nombre real es Encarnación Aragoneses Urquijo, escritora de la colección de obras infantiles y juveniles Celia y que se exilió en Argentina. Su relación epistolar se recoge en la obra De corazón y alma (2016) y está formada por 46 cartas que comienzan en 1947 y terminan en 1952, con la muerte de Elena Fortún.
Carmen Laforet la consideraba su maestra, con lo que Elena Fortún se siente profundamente orgullosa: 
“Su divina humildad diciendo (¡usted que es en estos momentos la primera escritora española!) que aprendió a escribir de mí…me conmueve hasta los huesos.” (Laforet y Fortún, 2016: 29)
En una carta a Elena Fortún Carmen Laforet hace referencia a Elena Quiroga y a la obra Viento del norte con la que ganó el premio Nadal en 1950:
“Tú opinas de Viento del norte lo mismo que Manolo. A mí me gustó, quizá porque otros premios Nadal me decepcionaron mucho. El premio del año pasado fue un intento más interesante que este libro (Las últimas horas, de Suárez Carreño), pero un intento para mí frustrado, en tanto que el libro de Elena [Quiroga] ha dado de sí, por lo menos, lo que ella quería. Además, es una mujer, y por eso me gustaría que tenga éxito.” (Laforet y Fortún, 2016: 67)
Como vemos, Carmen Laforet reivindica el papel de la mujer en el premio Nadal, ya que ella lo inauguró, pero hasta 1950 no vuelve a ganarlo una mujer, Elena Quiroga con la obra ya mencionada. De hecho, en la época de la posguerra las únicas mujeres que ganan este premio, aparte de las dos ya citadas, son Nosotros, los Rivero (1952) de Dolores Medio, Siempre en capilla (1953) de Luisa Forrellad, Entre visillos (1957) de Carmen Martín Gaite y Primera memoria (1959) de Ana María Matute. Desde este año hasta 1981 no encontramos a ninguna autora ganadora de este premio.
Imagen de 1953 con varios de los premiados del Nadal. De pie, de...
Ciertos ganadores del Premio Nadal: José María Gironella, José Suárez Carreño, José Félix Tapia, Miguel Delibes,
Carmen Laforet, Dolores Medio y Luis Romero (1953)

Mediante estas cartas también podemos conocer la amistad que Carmen Laforet mantenía con la escritora Carmen Conde, ya que se alude a esta relación. Además, Elena Fortún le advierte a Carmen Laforet en una de sus cartas en 1951 que le va a escribir una joven Esther Tusquets, por lo que suponemos un vínculo entre ambas escritoras:
“Una niña de quince años de Barcelona me ha pedido tus señas para escribirte y se las he dado.” (Laforet y Fortún, 2016: 80)
Cabe destacar su relación durante su estancia en Roma entre 1975 y 1979 con Rafael Alberti, María Teresa León y María Zambrano, importantes intelectuales de la época. 
Carmen Laforet y Rafael Alberti en Trastevere (Roma). Imagen de Francisco Rabal

Aparte de las ya mencionadas, otras escritoras se relacionan con Carmen Laforet o hacen referencia a ella, incluso escriben prólogos para algunas de sus obras, como Josefina Aldecoa, Carmen Martín Gaite, Carmen Riera, Nuria Amat, Ana María Matute, Rosa Montero o Soledad Puértolas.
Carmen Laforet y su obra Nada fue un símbolo para una generación de posguerra, la misma Josefina Aldecoa afirma: 
“Ya sabéis lo que fue Nada para nosotros, y más para nosotras.” (Fuente, 2002: 57). 
También Ana María Matute reconoce la importancia de Carmen Laforet: 
“En este premio, como en mi propia actividad literaria, fue importante Carmen Laforet, que había ganado con anterioridad otro Nadal, y siempre me ha parecido que fue una de las escritoras, la primera de la posguerra, que nos animó a escribir, a publicar.” (Caballé, 2003: 29)
A pesar del anonimato de Carmen Laforet cuando presentó Nada al Premio Nadal, enseguida periodistas, editores y escritores empezaron a preguntarse quién sería aquella joven escritora. Como hemos visto, en su juventud ya se relacionó con futuros escritores, pero también consiguió captar la atención de autores con una ya larga producción literaria y de las futuras generaciones de escritores, pero, sobre todo, de escritoras españolas.

Bibliografía
CABALLÉ, Anna (2003). Contando estrellas: siglo XX, III tomo de La vida contada por las mujeres. Barcelona: Círculo de Lectores.
- FUENTE, Inmaculada de la (2002). Mujeres de la posguerra. De Carmen Laforet a Rosa Chacel: historia de una generación. Barcelona: Planeta.
- LAFORET, Carmen y FORTÚN, Elena (2016). De corazón y alma (1947-1952). Madrid: Fundación Banco Santander.
- LAFORET, Carmen y SENDER, Ramón J. (2003). Puedo contar contigo. Correspondencia, edición a cargo de Israel Rolón Barada. Barcelona: Destino.
- Carmen Laforet vista por… (2009) en

lunes, 7 de mayo de 2018

'Nada' de Carmen Laforet

"Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie. Era la primera vez que viajaba sola, pero no estaba asustada; por el contrario, me parecía una aventura agradable y excitante aquella profunda libertad en la noche. [...] El olor especial, el gran rumor de la gente, las luces siempre tristes, tenían para mí un gran encanto, ya que envolvía todas mis impresiones en la maravilla de haber llegado por fin a una ciudad grande, adorada en mis sueños por desconocida."      (Laforet, 1995: 13)
Así comienza Nada, con la llegada de la protagonista, Andrea, a Barcelona para estudiar la carrera de Filosofía y Letras. Allí se queda en casa de unos parientes pertenecientes a la burguesía catalana, descritos desde el inicio de la novela de forma sombría y siniestra:
"Era uno de mis tíos, Juan. Tenía la cara llena de concavidades, como una calavera [...] En toda aquella escena había algo angustioso, y en el piso un calor sofocante como si el aire estuviera estancado y podrido. Al levantar los ojos vi que habían aparecido varias mujeres fantasmales." (Laforet, 1995:16)

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Imagen de la película Nada dirigida por Edgar Neville (1947)
En este fragmento advertimos el contraste entre la ilusión de Andrea con su llegada a Barcelona y el miedo que pasa cuando se presenta en casa de sus parientes, donde todo le parece una pesadilla. En la familia, y también a lo largo de toda la obra, se reflejan las terribles consecuencias que la Guerra Civil ha tenido en la sociedad española. 

Sin embargo, pese al ambiente general melancólico, se aprecia una gran diferencia entre el ambiente juvenil universitario y el ambiente decadente familiar. De esta forma, el lector va conociendo a los personajes, quienes son mayoría mujeres. De hecho, los personajes femeninos están más desarrollados que los masculinos, a excepción de Román. Entre estos destacan la "chica rara" Andrea, la autoritaria tía Angustias, el violento tío Juan y su atípica mujer Gloria, el seductor tío Román, la religiosa abuela, la criada y la rica y fascinante Ena y su familia. Durante toda la novela se muestra la búsqueda constante de la libertad por parte de la protagonista, quien la consigue yéndose a Madrid con su amiga Ena.

Esta novela se publicó en 1945 y fue ganadora ese mismo año del primer Premio Nadal, cuando Carmen Laforet solo tenía 23 años. Además, también es galardonada con el Premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1948. Podemos contextualizar esta obra en la corriente existencialista que se desarrolla en Europa a principios del siglo XX y que surge en Francia. Esta tendencia existencialista influye en la narrativa española de la década de los 40, debido al desarraigo social y al ambiente hostil tras la Guerra Civil. De hecho, encontramos características del existencialismo en la obra, como la angustia, la frustración humana o el testimonio personal de la miseria de la vida cotidiana. Además, Nada y La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela son dos de las obras más importantes de la narrativa española de los años 40. Aunque la literatura de Carmen Laforet va evolucionando, encontramos rasgos comunes en toda su producción literaria, como la inspiración en sus experiencias personales para escribir. Efectivamente, le era más sencillo basarse en hechos próximos a su entorno que inventárselos, como expone Inmaculada de la Fuente en Mujeres de la posguerra
“Le salía más natural crear personajes cercanos e historias propias, impulsada por una soterrada inclinación a pasar por el tamiz literario lo vivido.”  (Fuente, 2003: 75)
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Placa en la calle Aribau (Barcelona) dedicada a Carmen Laforet
Nada no es estrictamente autobiográfica, pero se pueden observar algunas situaciones basadas en sus propias vivencias, como su llegada a Barcelona para estudiar la carrera de Filosofía y Letras, su estancia en la casa familiar de la calle Aribau o su marcha a Madrid, al igual que hace Andrea al final de la novela. 



Entre los temas principales de la obra advertimos las consecuencias de la Guerra Civil española, ya que la novela está contextualizada a final de esta, en 1939. Aunque no hay referencias directas, encontramos situaciones causadas por la guerra, como el hambre, la pobreza, la decadencia de la burguesía catalana o el enfrentamiento entre miembros de la misma familia por ideologías distintas, como es el caso de Román y Juan. Otros temas son el amor, la frustración, el suicidio de Román, la ludopatía de Gloria, la sociedad de clase social acomodada, reflejada en la familia de Ena, y de clase social venida a menos, como es la familia de Andrea o la violencia de género de Juan hacia Gloria, entre otros muchos.

Otro aspecto que destaca es el espacio. Por una parte, tenemos el exterior, ambientado en Barcelona y, por otra, el interior de la casa de la calle Aribau. De hecho, por ciertas descripciones que hace Andrea podría decirse que la casa está personificada, ya que parece que tiene vida propia. Esta idea se basa en el relato “La caída de la casa Usher” (1839) de Edgar Allan Poe. La casa tiene un aspecto fantasmagórico que provoca en Andrea una sensación de angustia y asfixia:
“Al fin se fueron dejándome con la sombra de los muebles que la luz de la vela hinchaba llenando de palpitaciones y profunda vida. […] Tenía miedo de meterme en aquella cama parecida a un ataúd. Creo que estuve temblando de indefinibles terrores cuando apagué la vela.” (Laforet, 1995: 20)

Nada coreana 2007
Traducción coreana de Nada
Debido al gran éxito que tuvo, Nada se ha traducido a muchos idiomas entre los que se encuentran el italiano, portugués, francés, inglés, alemán, coreano, holandés o búlgaro. En algunas traducciones se producen variaciones, como es el caso de la de Charles F. Payne que se publica en 1966 en Estados Unidos bajo el título de Andrea

También existen dos versiones cinematográficas de Nada. Una con el homónimo título de la novela dirigida por el escritor y director Edgar Neville en 1947 y otra en 1956 dirigida por el director argentino Leopoldo Torre Nilsson con guion de su esposa, la escritora Beatriz Guido. Esta película se tituló Graciela, al tratarse de una versión libre de la novela. 
“Me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la casa de la calle Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces.” (Laforet, 1995: 275)
A pesar de que Andrea parece pensar que su estancia en Barcelona no le ha aportado “nada”, la lectura de la primera novela de Carmen Laforet no deja indiferente al lector, ni al contemporáneo a la obra ni al actual.

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Bibliografía
- CABALLÉ, Anna y ROLÓN, Israel (2010). Carmen Laforet, una mujer en fuga. Barcelona: RBA.
- CORNEJO PARRIEGO, Rosalía (2007). Entre mujeres: política de la amistad y el deseo en la narrativa española contemporánea. Madrid: Biblioteca Nueva, pp. 51-65.
- FLORES GARCÍA, Mónica (2005). La casa de Aribau: ¿maldición o salvación de Andrea? en Céfiro, Universidad de Auburn, págs. 51-57, disponible en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2540567 (Consulta 5/5/2018)
- FUENTE, Inmaculada de la (2002). Mujeres de la posguerra. De Carmen Laforet a Rosa Chacel: historia de una generación. Barcelona: Planeta.
- LAFORET, Carmen (1995). Nada comentado por Rosa Navarro Durán. Barcelona: Destino.

viernes, 27 de abril de 2018

Biografía de Carmen Laforet


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Carmen Laforet nace el 6 de septiembre de 1921 en Barcelona, pero a los dos años se traslada con sus padres a Las Palmas de Gran Canarias. Allí vive su infancia y juventud, caracterizadas por la autonomía que le da la isla. Su madre muere cuando Carmen tiene 13 años y su padre se vuelve a casar, pero Carmen no tiene buena relación con su madrastra, como se reflejará en algunas de sus obras. 

A los 18 años, en 1939, se marcha a Barcelona con la autorización paterna para estudiar la carrera de Filosofía y Letras, y allí vive con su familia en la calle Aribau. A los tres años se va a Madrid, donde se queda con su tía materna y comienza a estudiar la carrera de Derecho, que no llega a terminar. En la capital escribe Nada, novela que el periodista y crítico literario Manuel Cerezales le anima a presentar al Premio Eugenio Nadal, que se celebra en 1945 por primera vez. De esta forma, gana el premio e impresiona a varios escritores, como Juan Ramón Jiménez, Azorín o Ramón J. Sender, que así se lo hacen saber mediante cartas. Más tarde, en 1948, también con esta novela, consigue el Premio Fastenrath de la Real Academia Española.

Se casa con Manuel Cerezales en 1946, quien es doce años mayor que ella, con el que tiene cinco hijos, de los cuales la mayoría se dedicarán a la pintura y a la literatura en su madurez. 

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Carmen Laforet con sus cinco hijos

Publica su segunda obra, La isla y los demonios, en 1952, ambientada en la isla de Gran Canaria e influida por algunas de las experiencias juveniles de la escritora en la isla.
Carmen Laforet experimenta una transformación espiritual, influida también por su amistad con la tenista y escritora feminista Lili Álvarez. En esta etapa de su vida escribe La mujer nueva (1955), en la que refleja esta experiencia mística. Esta obra causa una gran controversia, ya que decepciona a los lectores que admiraban la rebeldía de Nada. Sin embargo, con esta novela obtiene el Premio Menorca de Novela en 1955 y el Premio Nacional de Literatura en 1956.

En 1963 publica La insolación, la primera novela de una trilogía llamada Tres pasos fuera del tiempo, a la que le seguían Al volver la esquina y Jaque mate. Sin embargo, la trilogía no se llega a completar por la grafofobia que sufre la autora en esta etapa. Aunque Al volver la esquina es una obra póstuma, publicada en 2004 por sus hijos.

Resultado de imagen de carmen laforetAparte de estas novelas, también escribe artículos periodísticos en revistas como Destino, relatos como la recopilación de cuentos La niña y otros relatos (1970), novelas cortas como Un noviazgo (1954) y narraciones de viaje como Paralelo 35 (1967), que describe el viaje que hace a Estados Unidos en 1965 para dar conferencias universitarias.

En 1970 Carmen Laforet se separa de su marido. Manuel Cerezales le da permiso para actuar como una mujer independiente a cambio de que no escriba acerca de su matrimonio, y esto supone una limitación para la creación literaria de la escritora. Tras este suceso, se va a vivir a Roma entre 1975 y 1979, donde se relaciona con escritores exiliados, como Rafael Alberti, María Teresa León o María Zambrano.

Poco a poco, muestra un rechazo tanto hacia la vida pública como hacia la literatura y en los últimos años de su vida sufre asterioesclerosis cerebral. 

Resultado de imagen de carmen laforet fotosCarmen Laforet muere el 28 de febrero de 2004 en Madrid.



Podemos escuchar la voz de Carmen Laforet, fragmentos de sus memorias y obras y la opinión de otras escritoras como Carmen Riera, Josefina Aldecoa, Nuria Amat o de sus propias hijas Marta y Cristina Cerezales en el documental  "Carmen Laforet, la chica rara".



Bibliografía
- CABALLÉ, Anna (2003). Contando estrellas: siglo XX, III tomo de La vida contada por las mujeres. Barcelona: Círculo de Lectores.
- CABALLÉ, Anna y ROLÓN, Israel (2010). Carmen Laforet, una mujer en fuga. Barcelona: RBA.
CORNEJO PARRIEGO, Rosalía (2007). Entre mujeres: política de la amistad y el deseo en la narrativa española contemporánea. Madrid: Biblioteca Nueva, págs. 51-65.
- FUENTE, Inmaculada de la (2002). Mujeres de la posguerra. De Carmen Laforet a Rosa Chacel: historia de una generación. Barcelona: Planeta.
- Carmen Laforet (2009) en http://carmenlaforet.com/ (Consulta 24/04/2018)
- RTVE (2016) Imprescindibles- "Carmen Laforet, la chica rara", disponible en http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-carmen-laforet-chica-rara/3593312/ (Consulta 25/04/2018)