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lunes, 14 de mayo de 2018

Conclusión: Esther Tusquets


Aunque la literatura española haya gozado de una tradición espléndida, el papel femenino siempre ha estado subordinado al del hombre, tanto en el número de escritoras mujeres a lo largo de la historia de la literatura, como en el del contenido literario, donde los hombres siempre han ocupado los papeles más importantes. Sin embargo, después de la Guerra Civil española este panorama cambió radicalmente, ya que las mujeres comenzaron a entrar cada vez más en la producción literaria del país e incluso en el mundo editorial, como nuestra autora Esther Tusquets. La prueba quizá se encuentre en que el Premio Nadal entre los años 1950 y 1959 fue concedido a cinco mujeres escritoras, además de que cada vez encontramos mayor número de obras escritas por mujeres en librerías o bibliotecas.

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Esther Tusquets con su marido, amigos y Pablo Neruda
Esther Tusquets es un gran ejemplo de ello, ya que, además de haber sido una escritora estupenda, fue una editora comprometida que amaba su trabajo. Aunque, según la escritora, lo más importante de su vida no fue Lumen, sino sus hijos, sus libros, el juego y sus amantes. Esther Tusquets, en su trayectoria vital y artística, reflexionó mucho sobre el papel femenino dentro de la sociedad y, sobre todo, dentro del mundo de la literatura. Por ello quiso darle un puesto importante dentro de sus novelas y de su editorial, de ahí que el número de escritoras femeninas en el catálogo de Lumen sea mayor que el de los hombres.

“Nunca he pertenecido a ningún partido feminista. Todas las mujeres medianamente reflexivas, de cualquier nivel social, acabamos siendo feministas y, si no, somos tontas. A la generación que siguió a la mía la palabra feminista le ponía los pelos de punta. Han tardado en reconocer lo que son, pero en cuanto estás convencida de que hay una situación injusta, de desigualdad manifiesta, hay que serlo” (Entrevista en La Razón, 13/10/2003)

La psicología femenina es uno de los puntos fuertes dentro de su obra literaria, ya que la técnica narrativa que Esther utiliza hace que el carácter de sus personajes se desarrolle de forma fluida. El personaje protagonista, que siempre es una mujer, se expresa en primera persona y se adentra por caminos interiores hacia tiempos perdidos de los que rescata, principalmente, traumas. Normalmente, la ausencia de la figura materna es el problema más frecuente que comparten las protagonistas de sus novelas, algo que nos da una pista del alto nivel autobiográfico de sus obras. A esto se le suman los traumas que muchas veces dejan las relaciones amorosas, algo que condiciona la psicología de sus personajes femeninos y que les convierte en personas solitarias y atormentadas. El contenido emocional de estos personajes es mucho más fuerte que el racional, de ahí las continuas asociaciones mitológicas, como ocurre en El mismo mar de todos los veranos (1978) con el mito de Teseo, Ariadna y el Minotauro, o las citas a cuentos infantiles, sobre todo de J. M. Barrie, Lewis Carroll o Hans Christian Andersen, que sirven para recalcar su estado anímico. Por otro lado, y en la obra de El mismo mar de todos los veranos, el mar es un motivo y un símbolo liberador que no solo se asocia a sus relaciones con Clara, sino también a las de su infancia y juventud, ya que la protagonista siempre recuerda los sucesos más importantes de su vida junto al mar.

“He llegado al fondo mismo de los mares, y todo aquí es silencio, y todo es azul, y me adentro despacio, apartando las algas con cuidado, por la húmeda boca de la gruta.” (TUSQUETS E., 2008, El mismo mar de todos los veranos, Barcelona: Anagrama, pág. 122)


La historia de Esther Tusquets no terminó el 23 de julio de 2012. Tanto su hermano Oscar Tusquets en Tiempos que fueron (2012), como su hija, Milena Busquets, en También esto pasará (2015) siguen recordando a nuestra escritora y editora como hermana y como madre. Mientras que en Tiempos que fueron se relatan las memorias de infancia y juventud de los dos hermanos desde diferentes puntos de vista, en También esto pasará se cuenta una historia de ficción que mucho tiene que ver con la relación entre Milena y su madre Esther Tusquets. Esta novela, que arranca y se cierra en un cementerio, cuenta la historia de Blanca, una mujer que está sufriendo la reciente muerte de su madre. A partir de esta situación se tratan temas como el dolor, la pérdida o la ausencia. Frente a todos estos sentimientos destructivos, Blanca aprende de aquella vía de escape que siempre le enseñó su madre: la libertad que los seres queridos pueden proporcionarte a través de la amistad, el amor o el sexo.

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Esther Tusquets, Milena Busquets y Óscar Tusquets

Como conclusión, Esther Tusquets ha sido, además de una escritora tardía, una mujer que cultivó gran variedad de géneros y que se adentró en el mundo editorial desde muy joven. Escribió obras autobiográficas donde relata sus memorias con todo detalle, pasando por historias íntimas con hombres y mujeres, sus aventuras dentro de Lumen o su afición al juego. A esto se le suman novelas y cuentos protagonizados por figuras femeninas muy interesantes desde el punto de vista psicológico y ensayos que reflexionan sobre la maternidad y el papel de la mujer en la sociedad. Esther Tusquets fue una mujer enormemente sensible que, durante los sesenta y los ochenta, puso a nuestra disposición libros tanto de literatura nacional como internacional que tuvieron gran éxito editorial. 

Como editora, Esther descubrió el talento de muchas y muchos escritores españoles, además de proponer con Lumen una renovación radical del panorama narrativo español, que buena falta le hacía a nuestro país. Como escritora, Esther fue capaz de hacer que el lector o, mejor dicho, la lectora empatizara de forma directa con sus personajes, con sus defectos y sus virtudes, con sus traumas y sus historias y con aquel amor que, a pesar de no seguir las convenciones sociales, penetra en los recovecos más profundos de nuestro ser.    

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Esther Tusquets con su hija Milena.

Aquí os adjunto una entrevista muy interesante de RTVE a Esther Tusquets que repasa todos los temas que ya hemos visto en anteriores entradas del blog: http://www.rtve.es/alacarta/videos/nostromo/nostromo-esther-tusquets-escritora-editora/2872737/

Además, os incluyo otra entrevista a su hija Milena Busquets, donde habla de la relación entre madre e hija en También esto pasará, novela que os aconsejo:
https://www.youtube.com/watch?v=yloZRZaHctk


Bibliografía
-TUSQUETS E., 2009, Confesiones de una vieja dama indigna, Barcelona: Bruguera.
-TUSQUETS E., 2005, Confesiones de una editora poco mentirosa, Barcelona: RqueR.
-BUSQUETS M., 2015, También esto pasará, Barcelona: Anagrama.
-TUSQUETS E., 2008, El mismo mar de todos los veranos, Barcelona: Anagrama.
-GELI C., 2012, Muere la editora Esther Tusquets. El País. Recuperado de:

sábado, 12 de mayo de 2018

El mismo mar de todos los veranos, Esther Tusquets.


"...Y Wendy creció"
J.M. Barrie

Esther Tusquets comienza a escribir tarde, ya sea por la tarea que su editorial le daba o por cualquier otra causa que desconocemos. Aun así, ella siempre ha dicho en muchas entrevistas que empezó a escribir desde bien pequeña y que continuó con ello durante toda su vida. Sin embargo, hasta 1978, con cuarenta y dos años, no publicó su primera novela. Le costó mucho decidir si hacerlo no, ya que Esther Tusquets, al igual que otras escritoras como Carmen Laforet, era extremadamente autocrítica y nunca se atrevía a enseñar al mundo aquellas novelas que, para ella, eran realmente detestables. Esta obra fue, para la sorpresa de la escritora, bien acogida por las críticas, algo realmente curioso, ya que en 1978, en plena transición, este libro fue uno de los primeros en tratar con toda libertad el tema del lesbianismo. Carmen Martín Gaite, al igual que su amiga Ana María Moix, quedó encantandísima con la obra y fue una de las primeras en responder a esta novela con una carta que decía lo siguiente:

“Querida amiga, tu novela El mismo mar de todos los veranos, que acabo de terminar, me ha deslumbrado. Sumida todavía en el sortilegio reciente de su lectura, y antes de que dé paso a la tentación de una crítica reflexiva y razonable, te quiero dar las gracias por la tarde tan larga, tan diferente a todas, que me has proporcionado.” (Carmen Martín Gaite en una carta a Esther Tusquets)

Resultado de imagen de trilogia del marCon el tiempo, este libro se convirtió en el primero de una trilogía a la que Esther Tusquets denominó como Trilogía del mar, y al que le siguieron otras dos novelas: El amor es un juego solitario (1979) y Varada tras el último naufragio (1980). Todas ellas fueron traducidas en diez lenguas diferentes, entre ellas el italiano o el alemán. 

En su primera obra, El mismo mar de todos los veranos, se narra la historia de Elia, una mujer de unos cincuenta años perteneciente a la burguesía catalana que es profesora en la universidad de literatura universal. La acción se desarrolla en unos veinticinco o veintiséis días en los que Elia vuelve a la antigua casa de sus padres, situada en un pueblecito frente al mar y cerca de Barcelona. Allí la protagonista se introduce en un espacio lleno de recuerdos que van a acentuar la crisis existencial que está sufriendo y que le harán reflexionar sobre su vida tanto en presente como en pasado.

“Porque me he encerrado aquí como se refugia una alimaña enferma en su cubil, en un intento quizá desesperado de tender mágicos puentes entre esta niña de aire envejecido, [...] y aquella niña triste, que no tuvo otra compañía que la de sus fantasmas.” (TUSQUETS E., 2008, El mismo mar de todos los veranos, Barcelona: Anagrama, pág. 30)

Resultado de imagen de Esther Tusquets y el mismo mar de todos los veranosElia, durante estos días, se encuentra sola, ya que su marido Julio, su hija Guiomar y su madre están fuera de España inmersos en sus negocios. Esta familia es un reflejo de aquel entorno propio de la burguesía catalana que tanto conoce y que tanto ha rechazado la autora. Quizá por esto, Elia tampoco encaja en él y necesita una escapada a la antigua casa de sus padres, donde recuerda su infancia y su juventud. Maite, una antigua amiga de Elia, va a visitarla y a hablarle sobre Clara, una alumna que despierta el interés y la curiosidad de la protagonista y con la que comenzará una relación amorosa. Elia contempla a Clara, al igual que a su madre o a su hija, de una forma casi divina muy parecida, en mi opinión, a la forma que tenía Humbert de contemplar a Lolita en el libro de Vladimir Nabokob.

“-entre un marido fatuo que se escapa siempre hacia islas posibles y conocidas, de las que regresa también siempre, una madre remotísima viajera que manda abrazos en postales, y una hija grandota y sabihonda que nunca ha entendido nada de nada, un marido una madre y una hija que me lanzan su amor al abismo [...] de esta soledad sin esperanzas, emerge de otro mundo, de otro tiempo, de otros planetas, una muchacha que trae consigo toda la magia de las noches insomnes.” (TUSQUETS E., 2008, El mismo mar de todos los veranos, Barcelona: Anagrama, pág. 123)          

El tiempo que Elia pasa con Clara parece servir para hacerle olvidar los problemas que le habían hecho encerrarse en sí misma. Esta joven rompe su aislamiento y penetra hasta lo más recóndito de su ser, descubriendo así historias que Elia tenía olvidadas. El paraíso que juntas construyen en aquella casa pronto se ve destruido con la vuelta de Julio, marido de Elia. La protagonista se siente obligada a volver con él y con aquella farsa de relación que tan oprimida le tenía. Elia decide regresar a sus fantasmas, a sus laberintos y a sus miedos, y así es como Wendy creció, renunciando a la felicidad y a la juventud eterna que Clara podría ofrecerle.

 “juntas, sin fin juntas, siempre amándonos, y convirtiendo este amor en mágica palanca que pueda transformar el mundo, porque este amor excepcional -ha decidido Clara-, este amor que se da tal vez solo una vez cada mil años, no puede concluir en nosotras mismas, debe abarcar también a todos los oprimidos, a todos los tristes, a todos los injustamente pisoteados, a todos los solitarios de la tierra, este amor debe ser capaz de arrastrarnos hasta cimas insospechadas, debe llevarnos a trasgredir por fin todos los límites, a violar de una vez para siempre todas las normas, y luego a reinventarlas.” (TUSQUETS E., 2008, El mismo mar de todos los veranos, Barcelona: Anagrama, pág. 185)

Resultado de imagen de el mismo mar de todos los veranosLa novela se trata de un monólogo interno y profundo de la autora que carece de diálogos. No es una novela de fácil lectura, necesita mucha concentración, ya que el texto es enrevesado, confuso y difícil en muchas ocasiones debido a los saltos cronológicos y al lenguaje poético de Esther Tusquets plagado de metáforas. A esto se le suman las constantes referencias mitológicas, que cargan la obra de una belleza, además de poética, intelectual. La intensidad que Esther utiliza en esta obra a la hora de expresarse es lo más interesante de la misma, además de los temas que trata, todos ellos en torno al amor y al erotismo: un amor sensible y tierno que nos hace reflexionar sobre las relaciones humanas sin importar el género. Los personajes más interesantes de esta obra son femeninos y, sobre todo, Elia, de quien se hace un estudio psicoanalítico durante toda la obra. A esta le siguen su madre, descrita como una persona distante, pero a la que diviniza por su belleza y su perfección, y Guiomar, su hija, quien echó a volar del nido más pronto de lo normal y quien no mantiene relación apenas con su madre. Todos estos personajes están estrechamente relacionados con la vida de la autora y, se podría decir, que Elia está basada en la misma Esther Tusquets.

El mismo mar de todos los veranos narra los procesos autodestructivos que muchas veces llevan consigo las relaciones amorosas. Es un libro que habla de la soledad y del abandono, de la familia, del rechazo y de la incomprensión. Todo ello revestido de una poética y una sintaxis espectacular que cala en el lector desde la primera página y que le hace reflexionar sobre lo que somos, lo que fuimos y lo que nos gustaría ser. Se trata de una obra que reflexiona sobre la infancia y la juventud de la que un día despertaremos, pero de la que siempre tendremos tiempo de volver acompañados de aquellos que nos hagan sentirnos niños de nuevo.

“y sé que podré repetir un millón de veces el mismo recorrido suave de su cuerpo con mis manos, susurrar interminablemente las mismas palabras tontas en su nuca tibia, escucharla dormir plácida y a estrechos suspirante mientras espero la muerte con el alba.” (TUSQ-UETS E., 2008, El mismo mar de todos los veranos, Barcelona: Anagrama, págs. 158-159)


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Esther Tusquets, al fondo, y su hija, también escritora y editora, Milena Busquets.



Bibliografía:

-TUSQUETS E., 2008, El mismo mar de todos los veranos, Barcelona: Anagrama.
-TUSQUETS E., 2005, Confesiones de una editora poco mentirosa, Barcelona: RqueR.
-Nostromo. Esther Tusquets escritora y editora. RTVE documental. Recuperado de: http://www.rtve.es/alacarta/videos/nostromo/nostromo-esther-tusquets-escritora-editora/2872737/ (12/05/2018)
-MAZQUIARÁN DE RODRÍGUEZ M., El mismo mar de todos los veranos y carta a la madre: un diálogo intratextual. Centro Virtual Cervantes. Recuperado de:
https://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/13/aih_13_3_086.pdf (12/05/2018)

miércoles, 9 de mayo de 2018

Esther Tusquets y el mundo editorial: Lumen


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La editorial Lumen antes de pertenecer a Esther Tusquets pertenecía a su tío Carlos, por parte de padre, y anteriormente a su otro tío Juan. Este último llevaba consigo las raíces ultraconservadoras de la familia Tusquets, y pronto se convirtió en el reverendo Juan Tusquets. Este había librado una feroz batalla contra marxistas, judíos y masones, había estado en contacto con los militares que dieron el golpe definitivo en 1936 que trajo consigo la Guerra Civil española y, además, fundó en Burgos, en esta misma fecha, una editorial de libros religiosos que entusiasmó a Franco, con quien mantuvo una buena relación de amistad. Por lo tanto, esta editorial fue, en sus principios, muy cercana a ideales fascistas y católicos y se le llamó Ediciones Antisectarias. Esther Tusquets nunca entendió este “turbio pasado” de la editorial, ya que ella siempre se proclamó atea y librepensadora. Cuando la editorial cayó en sus manos, se esforzó por convertirla en lo que sería en las décadas de los 60 y los 70: la editorial más comprometida en la lucha antifranquista.

Cuando Carlos Tusquets dirige la editorial se editaban, principalmente, libros religiosos, tanto para el ámbito escolar como para el más personal. En esta época fue cuando Editoriales Antisectarias cambió su nombre por Lumen. Al tiempo, Carlos Tusquets vende la empresa al padre de Esther, quien, en un principio, continúa con la misma línea temática y coloca en la empresa a su mujer y a sus hijos. Poco a poco el tema religioso se fue apartando y la familia decidió publicar, gracias a la ayuda de Esther, aquellos libros que les gustaran de verdad. Esther sabía ya por aquella época que su lugar no estaba junto a los que habían ganado la guerra, a pesar de que perteneciese a la burguesía catalana y de que no hubiese vivido los males de la Guerra Civil, algo que le haría sentirse culpable durante el resto de su vida.

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Esther Tusquets y el stand que montó su editorial en la feria de Frankfurt.
Esta familia comenzó Lumen, por lo tanto, con libros infantiles y fue Ana María Matute, nada más ganar el Premio Nadal, la primera en publicar el cuento de El saltamontes verde (1960). Marta Pessarrodona también empezó a publicar libros en Lumen por aquella época, al igual que Gloria Fuertes o Josefina Rodríguez, todos ellos, como ya he dicho, en la línea de la literatura infantil. Más tarde, Miguel Delibes y Camilo José Cela participaron en la colección "Palabra e Imagen", que trataba de unir los textos de ciertos escritores y las fotografías de ciertos artistas como Oriol Maspons. En 1962, cuando Mario Vargas Llosa ganó el Premio Biblioteca Breve con La ciudad y los perros, Lumen se interesó por él para que escribiera algún texto en "Palabra e Imagen". Además de hacerlo, publicó en 1967 con la editorial Lumen Los cachorros.

Resultado de imagen de virginia woolf lumenEsther Tusquets ya por estas fechas había tomado prácticamente el mando dentro de la editorial. Comenzó a publicar obras de autores extranjeros a los que insertó en una colección llamada "Palabra en el Tiempo". Entre ellos destacan Samuel Beckett, Hermann Broch, Virginia Woolf, Louis-Ferdinand Céline, Jame Joyce, o Susan Sontag. Poco a poco la editorial fue ganando prestigio, además de que, gracias a esta, Esther Tusquets pudo crear fuertes lazos de amistad con escritores como Carlos Barral, Álvaro Pombo, Ana María Matute o Ana María Moix, con los que tuvo una relación personal bastante importante. En esta época también conoce a Pablo Neruda, al que edita hasta nueve libros, entre ellos Una casa en la arena (1966).

Durante cuarenta años al frente de Lumen, Esther consigue convertir en bestsellers a algunos autores como Quino, con Mafalda (1963) o Umberto Eco, con Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas (1964) o El nombre de la rosa (1982). También pasaron por esta editorial escritores como José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, o poetas como Mario Trejo o Cristina Peri Rossi.

“Quino y Eco fueron fieles –a Lumen, no a mí- hasta el final. Gracias a ellos, y a mi padre, fue posible durante más de veinte años esta magnífica aventura de Lumen: una pequeña editorial independiente que publicaba únicamente aquello que le apetecía, que llevó a cabo un importante cometido cultural, que hacía las cosas a su modo (bastante peculiar) y que permitió a mucha gente llevar a término aquello que deseaba realizar.” (TUSQUETS E., 2005, Confesiones de una editora poco mentirosa, Barcelona: RqueR, pág. 111)

Resultado de imagen de mafaldaLumen fue, a excepción del padre de Esther Tusquets, una empresa de mujeres, algo que no era muy común en los sesenta, ni incluso hoy en día. Además, si observamos el catálogo de Lumen, siempre se le ha dado mayor importancia a la literatura femenina. En esta editorial estaban más sensibilizadas y receptivas ante la literatura creada por mujeres, aunque nunca fue algo consciente, simplemente se dio así. Se acabó creando, incluso, una sección a la que llamaron "Femenino Lumen", y establecieron un premio a las novelas escritas por mujeres, algo que dio la posibilidad de conocer a autoras como Ángeles de Irisarri o Menchu Gutiérrez. Además, se creó "A Favor de las Niñas", una serie infantil creada en los setenta que hizo hincapié en los valores femeninos y en la reivindicación de derechos y posibilidades de las mujeres.

Resultado de imagen de el nombre de la rosa lumenUna vez muere el padre de Esther Tusquets, un elemento fundamental en la editorial según la escritora, su hija no encontró a nadie que le sustituyera. Por esta razón, y por otras varias, Esther decide vender la editorial a una multinacional llamada, en su momento, Bertelsman, pero más conocida actualmente como Random House Mondadori. Aun así, Esther no dejó de participar en esta editorial, pero, a los sesenta y cinco años de edad, de forma brusca e inesperada, la carrera como editora acabó para Esther. La nueva empresa decidió prejubilarla, sin ningún motivo aparente, algo que a nuestra autora siempre le sonó a despido. A pesar de ello, Esther Tusquets nunca dejó de amar la literatura. Siguió leyendo y escribiendo más que nunca, recordando aquellos tiempos que le hicieron vivir una de las aventuras más grandes de su vida.  

Bibliografía

-TUSQUETS E., 2005, Confesiones de una editora poco mentirosa, Barcelona: RqueR.
-TUSQUETS E., 2009, Confesiones de una vieja dama indigna, Barcelona: Bruguera.
-TUSQUETS E., 2007, Habíamos ganado la guerra, Barcelona: Bruguera.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Biografía de Esther Tusquets

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Esther Tusquets nace en Barcelona el 30 de agosto de 1936, donde ha residido casi permanentemente, en el seno de una familia burguesa y franquista. Se le recuerda como una niña “rara”, tímida y con gran afición por la lectura, además de por el cine y el mundo del teatro, de ahí que se planteara en su juventud ser actriz. Su infancia fue difícil debido a la complicada relación que tuvo con su madre y a la ausencia de una figura paterna durante su niñez, algo que aparece constantemente en sus novelas, cuentos y escritos autobiográficos. A pesar de ello, Magín Tusquets, padre de la autora, siempre contó con ella a la hora de abrir la editorial, y fue ya en su madurez cuando la relación entre padre e hija se estabilizó. Esther Tusquets tuvo también un hermano pequeño cinco años después, Óscar Tusquets, con quien tuvo una mala relación al principio, pero que, con el paso del tiempo, fue mejorando, hasta el punto de escribir conjuntamente su último libro autobiográfico Tiempos que fueron (2012), aunque Óscar fuese arquitecto y nunca se hubiese dedicado a la escritura. 

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Esther Tusquets y su hermano Óscar Tusquets
Esther cursó estudios secundarios en el Colegio Alemán y, posteriormente, se licenció en Filosofía y Letras, con especialidad en Historia, en las universidades de Barcelona y Madrid. Nada más terminar sus estudios dio clases de literatura e historia en la Academia Carillo, hasta que, a principios de los sesenta, se hizo cargo de la famosa editorial familiar Lumen, que dirigió durante cuarenta años. Esta etapa de su vida viene muy bien descrita en su autobiografía Confesiones de una editora poco mentirosa (2005), obra que narra todos los avatares que pasó durante su aventura editorial. Esther Tusquets terminó su labor editorial cerca de los 2000, cuando el grupo Random House Mondadori la compra.

Su primer marido fue Jordi Argente, el único con el que contrajo matrimonio, pero del que se separa un año y medio después. Al poco tiempo comienza su relación con Esteban Busquets, un empresario exiliado en Venezuela por el franquismo, ya casado y con dos hijos, que de regreso a España trabajó como traductor y antólogo. Este será el padre de sus dos hijos Milena y Néstor Busquets, nacidos en 1972 y 1973, y con quien solo vive siete años. Al separarse de Esteban comienza una relación con el poeta y editor José Batlló, de origen catalán, pero que creció en Sevilla.

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Esther Tusquets y Miguel Delibes, fotografiados por Oriol Maspons en Sedano (Burgos)

Su carrera literaria se desarrolla tarde, ya que empieza a publicar en 1978, fecha en la que aparece El mismo mar de todos los veranos, libro que inicia la trilogía que continúa en 1979 con El amor es un juego solitario, ganadora del Premio Ciudad de Barcelona, y en 1980 con Varada tras el último naufragio. Aun así, también tiene otras novelas como Para no volver (1985), Con la miel en los labios (1997) o ¡Bingo! (2007), cuentos como Juego o el hombre que pintaba mariposas (1979) o Siete miradas en un mismo paisaje (1981), autobiografía como Habíamos ganado la guerra (2007) o Confesiones de una vieja dama indigna (2009) y ensayos como Ser madre (2000) o Prefiero ser mujer (2006). 

Esther Tusquets muere de una pulmonía el 23 de julio de 2012, a los 75 años, en la ciudad que le vio nacer.

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De izquierda a derecha: Ana María Moix, Ana María Matute y Esther Tusquets



Bibliografía

-TUSQUETS E., (2009), Confesiones de una vieja dama indigna, Barcelona: Bruguera.
-TUSQUETS E., (2005), Confesiones de una editora poco mentirosa, Barcelona: RqueR.
-TUSQUETS E., (2007), Habíamos ganado la guerra, Barcelona: Bruguera.
-CABALLÉ, A., (2004), Lo mío es escribir, Barcelona: Lumen, págs. 169-170.
-Biografía de Esther Tusquets. Recuperado de: