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martes, 15 de mayo de 2018


UN REPASO A MARÍA TERESA LEÓN: LA CONCLUSIÓN

Con el paso de los años, muchas de las autoras españolas de la segunda mitad del siglo XX resurgen de la sombra para permitirnos disfrutar de sus producciones literarias. María Teresa León será una de esas autoras que, durante su vida, estuvo oculta bajo la importante influencia de muchos escritores de su época, como los de la generación del 27 y, en especial, bajo la estela de su marido, Rafael Alberti.

Tras una rápido vistazo por la vida y obra de María Teresa, hemos podido observar cómo ella centró toda su vida en la literatura. Fue una mujer que, desde joven, se interesó por los libros de autores cultos e influyentes, pero, sobre todo, supo admirar la gran cultura de la que se nutrió durante esos años. Gracias a estos primeros acercamientos al mundo literario, María Teresa mostró un gran interés por convertirse en una más entre todos ellos.

Aunque, en muchas ocasiones, perdió la batalla contra la sociedad y las reglas vigentes, que favorecían al hombre, ella continuó manifestando todo su interior. A pesar de que en todas sus obras se percibe el mismo interés por el recuerdo, nos encontramos con la utilización de diferentes motivos para transmitirlo. Mientras que, con sus cuentos, transmitía un mundo basado en la tradición folclórica e infantil, con sus novelas mostraba personajes que influyeron de manera positiva en su vida. Por otro lado, a través del teatro y de sus ensayos se observa la perseverancia en su crítica. Sus obras, por tanto, son ejemplo del entorno culto y moderno en el que se crio.

María Teresa encontró en la escritura su vía de escape, pero, a su vez, esta actividad resultó ser el medio a través del cual podía expresar todo lo que sentía y, en muchas ocasiones, no pudo decir. Gracias a la producción literaria que conservamos de ella, podemos conocer, en gran medida, a esa mujer que quiso dar a conocer sus propias vivencias. Para ella, la escritura era su gran pasión, pero no se quedó solo ahí.

Durante años, puso en práctica sus ideas colaborando en diferentes proyectos con la intención de reclamar una sociedad mejor. Por tanto, María Teresa resultó ser una figura muy importante por su gran labor durante la Guerra Civil española. Jamás renunció a sus ideales y, a causa de ello, tuvo que salir de su patria. En sus múltiples viajes por Europa, disfrutó de las nuevas experiencias y del conocimiento que le proporcionaron, pero siempre le quedó el recuerdo melancólico de su tierra natal y el dolor del sufrimiento de sus amigos y conocidos.

Esa tristeza cubrirá las palabras de sus obras. Sus recuerdos volverán constantemente a su pensamiento para traerle todas aquellas obras y aquella cultura de la cual se alimentó durante años y que nunca olvidará. Para ella, sus raíces y los personajes que encontró en ellas fueron unos grandes modelos a partir de los que María Teresa sacó toda su fuerza y valor para enfrentarse a las situaciones de su vida. Con esa misma fortaleza, ella manifestó su perspectiva, reivindicando a la mujer como un ser con derecho a las mismas oportunidades que tenían los hombres. Su valiente personalidad fue la que le impulsó a dejar atrás una vida en la que ya no era feliz para alcanzar sus sueños. La decisión de abandonar a su marido, en mi opinión, fue una acción llena de coraje.

María Teresa tuvo que sufrir el desprecio y el rechazo de varios miembros de la familia de su marido, pero solo regresó con él por su hijo Gonzalo. Poco tiempo después, fiel a su temperamento y aceptando las consecuencias, renunció definitivamente a su matrimonio. Ella demostró ser una mujer llena de valentía que no soportaba vivir junto a un hombre con el que no era ni libre ni feliz.

Este hecho marcó mucho el resto de su vida y, aunque no fue valorada como se debía, en especial por los hombres, siguió manifestando su arte a través de sus obras. Ella siempre prefirió usar las vidas de sus personajes para expresar los sentimientos y las sensaciones que ellos tenían. Por ello, su producción literaria se basa en esa sensibilidad que expresa, no solo sus propias experiencias, sino también las de las figuras más importantes de su vida. Una de esas figuras fue Rafael Alberti, a quién se refería siempre con profunda devoción y amor.

Como consecuencia, nos encontramos a una mujer con una gran sensibilidad que ha sabido mostrar su vida y los sucesos históricos de su tiempo. Ella es, a la vez, un modelo a seguir del que me parece necesario aprender. La importancia de María Teresa radica en el valor que demostró en todos los instantes de su vida, atreviéndose, en muchas ocasiones, a actuar, sin dejar que las críticas le obligaran a encarcelar a su espíritu. El recuerdo de la superación de todos esos obstáculos, al igual que el del dolor de la pérdida, será el aspecto fundamental que le acompañará a lo largo de toda su vida y que le permitirá evolucionar, transformándose en una mujer más fuerte, pues, para ella, “vivir no es tan importante como recordar”, como expresó en Memoria de la melancolía.

lunes, 14 de mayo de 2018


ENSAYOS, GUIONES Y OTROS TRABAJOS DE MARÍA TERESA

La trayectoria literaria de María Teresa León es muy amplia. Dentro de ella, nos podemos encontrar con otros textos de tipo ensayístico y cinematográfico, así como artículos de opinión.

Crónica General de la Guerra Civil fue un ensayo que escribió durante los años de la guerra española y que se publicó en 1939, en Madrid. Este libro resulta ser una selección de artículos, a través de los que se advierte la vivencia de dicha guerra por diversos escritores. Como se puede observar, a partir del título, la obra pretende expresar la situación de España a través de los escritores de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. A partir de estos artículos, se observa la constante comparación con combates de tipo medieval.

Por tanto, María Teresa se centra en recopilar todos los artículos y crónicas de estos autores, en los que destaca sus reflexiones y sensaciones. Siguiendo con su estilo, ella enfatiza en estas impresiones para poder dar una mejor visión, no solo de los hechos en sí, sino también de lo que supuso el horror de la guerra para estos intelectuales, entre los que se encuentra ella. Principalmente, predominó su personalidad guerrera por encima de la melancolía, ya que perseguía crear una obra propagandística que diese sentido a sus ideales.

El segundo ensayo fue La historia tiene la palabra (noticia sobre el salvamento del Tesoro Artístico de España) publicado en 1944 en Buenos Aires. Nos encontramos ante una obra de gran importancia por ser una narración original sobre la cultura española de la época. Esta se encuentra fragmentada en veinte títulos en los que se observan las vivencias de los exiliados republicanos.

María Teresa cuenta un acontecimiento real sobre el salvaguardado de los patrimonios artísticos, en especial el que le mandaron a ella y a Alberti proteger. El traslado de estas obras resulta ser un tema interesante a través del que muestra las actitudes de defensa que observó en su viaje, como las de los jóvenes de la escuela de Bellas Artes. Además, al final del ensayo, la escritora incluyó un apéndice donde están los decretos de la República sobre la conservación del Patrimonio Nacional.

En cuanto a su producción cinematográfica, se han conservado varios de los guiones que escribió animada por los directores Luis Saslavsky y Alberto de Zavalía, como La dama duende, El gran amor de Bécquer y Los ojos más lindos del mundo. Durante su exilio en Argentina, María Teresa participó en diferentes textos, adaptaciones cinematográficas, artículos, guiones y recitales, entre otros. Además, trabajó en tres películas como guionista y adaptadora, como en La dama duende, de 1945, y El gran amor de Bécquer, de 1946.

Bajo la atenta dirección de Luis Saslavsky, se estrenó en 1943 Los ojos más bellos del mundo. Esta película se basó en una comedia francesa de Jean Sarment. De nuevo, observamos el estilo propio de María Teresa al introducir, como narradora de la cinta, temas sobre la defensa de la mujer.

Los temas de El gran amor de Bécquer remiten, a su vez, a una aventura amorosa en la que también introduce su propia visión del amor. En ella aparecen el desamor y la frustración matrimonial junto con una clara defensa y reivindicación del papel de la mujer en la sociedad. En esta obra cinematográfica se perciben muchos aspectos de la vida amorosa de María Teresa, la relación con su primer marido y con Rafael Alberti.


En todos los films en los que trabajó, ya sea como directora o actriz, se perciben una serie de motivos que son exclusivos de María Teresa. Entre ellos, destacan los bailes, las escenas de balcón, las cartas y el recurso de la lluvia.

María Teresa realizó otros trabajos entre los que se encuentran su colaboración en la Radio Splendid y en la Radio El Mundo, donde daba consejos de muy diversos temas, como de literatura, recetas de cocina y lectura de poemas, entre otros. Todas estas recomendaciones iban dirigidas a las mujeres. Al final, fueron recopiladas esas intervenciones en Nuestro hogar de cada día y en el Breviario para la mujer de su casa. Por otra parte, escribió varios artículos, como el artículo Gato por liebre publicado en El Mono Azul, que se divulgaron en revistas como Boletín de Orientación Teatral, El Mono Azul, Defensa Nacional y Nueva Vida, entre otras. En sus artículos, principalmente, manifestaba sus propósitos de renovación en la literatura, en especial del teatro. También exponía sus críticas, con gran énfasis, sobre la época de represión, ensalzando la voluntad de resistencia de sus compañeros artistas, en especial, de las mujeres, como en un artículo sobre las “Guerrillas”.

Además, también publicó una obra titulada Nuestro hogar de cada día, donde introduce muchas recomendaciones y consejos. Publicado en Buenos Aires, en 1958, constituye un ejemplo de la influencia de algunas obras argentinas en la autora. En especial, la obra Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes es una de las que más influenció en ella.  

En colaboración con Rafael Alberti, creó Sonríe china, publicada en Buenos Aires, en 1958. Está obra es bastante interesante porque mezcla la poesía de Alberti con la prosa de María Teresa. Ella, en su línea, reflexionará sobre ciertos temas relacionados con la revolución china y el ámbito social. La obra incluye ilustraciones de su marido junto con varias viñetas de temática tradicional china. Esta composición se asemeja a un diario exótico de su viaje por Asia, en especial, sobre esa cultura. 

Como consecuencia, se puede observar el gran trabajo que realizó María Teresa León en prácticamente todos los géneros artísticos, como autora polifacética que era. 

Bibliografía y webgrafía



MARÍA TERESA LEÓN Y SU COMPROMISO CON LA CAUSA TEATRAL

El teatro fue uno de los géneros literarios por el que María Teresa León sintió mayor devoción. Desde muy joven tuvo una estrecha relación con el teatro, que quiso convertir en parte de su producción literaria. Entre 1932 y 1934, ella viajó por toda Europa con la idea de ampliar sus conocimientos sobre la dramaturgia. Antes de eso, ya había publicado su opinión sobre las representaciones teatrales, a las que había acudido, en el Diario de Burgos. Además, también participó como actriz de reparto en la obra La muerte de los siete infantes de Lara en 1919, en el Teatro Principal de Burgos. La importancia que tenía para ella el teatro se debía a que, gracias a este, le permitía expresar el compromiso con unas ideas liberales.

Posteriormente, nos encontramos con el primer fruto de su contacto con Europa titulado Huelga en el Puerto, que se publicó en su revista Octubre en 1933. El contexto de la obra se centra en la ciudad sevillana donde, en 1931, se produjo una revuelta aplacada. María Teresa se inspiró en este suceso para crear una obra comprometida con los trabajadores. Además, se percibe el influjo del teatro de tipo político y revolucionario de Erwin Piscator. A través de sensaciones como el hambre, la explotación y el miedo, la autora transmite la realidad del pueblo español. Denuncia, a partir de este marco histórico, la marginación de la mujer, en especial, como se verá en Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos los deberes, a través de la perspectiva de la madre obligada a la soledad.

A partir de ese momento, María Teresa luchará por mostrar un nuevo enfoque, a través del teatro. Cuando regresa a España en 1937, se encuentra con la Guerra Civil española en pleno auge. Como consecuencia de esta, empezó a desarrollar su actividad teatral. Esta, en sí, es muy pequeña, pero tuvo mucho peso en aquella época. En primer lugar, el gobierno le concedió la vicepresidencia del Consejo Central del Teatro en colaboración con Antonio Machado, permitiéndole ser responsable del Teatro de la Zarzuela de Madrid. Desde el principio, ella concibió el teatro como un instrumento de propaganda al servicio de la causa republicana. Su principal interés fue renovar el teatro español a través de prácticas, como la creación de la Escuela de Capacitación Teatral o la de un Boletín de Orientación Teatral.

Además, fue nombrada, posteriormente, directora de las Guerrillas del Teatro del Ejército del Centro. Desde su puesto, y tras la institución de Nueva Escena¸ fue organizando el teatro durante la guerra con la intención de reconstruir el género. En el mismo año, María Teresa dirigió el Teatro de Arte y Propaganda. Ella consiguió estrenar una obra de Federico García Lorca, al que concebían como símbolo contra el fascismo. En su regreso a Rusia, en la revista Octubre, María Teresa escribiría sobre la necesidad de transformación, y de la nueva forma de entender el teatro como un “bien nacional”. La siguiente obra que se representó fue El cerco de Numancia de Rafael Alberti.

La tragedia optimista es una obra del ruso Vsevolod Vishnevsky que adaptará María Teresa el 16 de octubre de 1937. El texto se contextualiza en una época donde las obras soviéticas tenían mucha relevancia en España. No solo fue importante por eso, sino que también destacaron las pinceladas de innovación que introdujo María Teresa, como directora de escena, a través de los juegos de luces. Llegaron a publicarse varios artículos que hablaron de los cambios que se habían percibido en dicha obra y que fueron bien acogidos por el público, sobre todo por la presentación de personajes conscientes de su situación, a través de los que se supera la tragedia. La necesidad del autor por crear un arte dramático novedoso, que se adecuase a la realidad social, es lo que llevó a María Teresa a adaptar la obra.

Hasta el fin de la Guerra Civil, María Teresa sobresalió como iniciadora de la política teatral republicana. Además de colaborar activamente, también escribió algunos artículos sobre el teatro internacional, publicados en el periódico Heraldo de Madrid, en 1933. Especialmente, se interesó por favorecer el “teatro de urgencia”, utilizado siempre con fines educativos. De hecho, en una ocasión, decidió llevar las representaciones teatrales a los frentes.

En 1989, a pesar de que en el exilio decayó su afán por escribir teatro, se publicó su obra La libertad en el tejado. En este texto, María Teresa utiliza varios mitos, procedentes de la literatura griega, donde se observa la mezcla entre la tradición y la innovación. Nos encontramos, por tanto, ante una adaptación, a pesar de las novedades, de la obra Misericordia de Benito Pérez Galdós. La libertad en el tejado fue escrita durante su exilio republicano, entre 1947 y 1948, pero no se publicó hasta varios años después por la revista Encuentros.

En su exilio, ella rememorará aquellos años en los que luchó por la libertad. En su autobiografía, Memoria de la melancolía, hablará de aquella época con felicidad, pero también con nostalgia. María Teresa se presenta, en ese tiempo, como una mujer totalmente entusiasmada con su ideología que estaba resuelta a actuar para reivindicar, no solo con la palabra, sino también con su participación como actriz y su pensamiento, junto con muchos otros. Esa exaltación y esa valentía se verán plasmadas en sus obras.

Sueño y verdad de Francisco de Goya fue rescatada y publicada en el 2003. Esta obra dramática es un guion dramático-radiofónico en la que, de nuevo, nos encontramos las recreaciones de algunos mitos clásicos. Sin embargo, destaca la lucha del ser humano entre dejar libertad a sus instintos o que la razón actúe sobre ellos. Además, se reflexiona sobre las consecuencias del libre albedrío, a través de los problemas de los exiliados españoles. El protagonista de esta obra es el propio Goya, transformado en leyenda por su gran maestría y su fidelidad a los valores de la Ilustración. A través de este personaje, que representa esos ideales, María Teresa pretende mostrar esperanza ante el futuro. También se publicó su obra Misericordia en 2003.

Otra obra inédita, hasta 2008, fue La historia de mi corazón que destacó por ser un drama cuya modernidad produjo gran interés para el público. Esta obra se escribió en los años 50, diez años antes que Sueño y verdad de Francisco de Goya, que apareció en un volumen que contiene las cartas escritas entre Rafael Alberti y ella.

Por tanto, se puede observar cómo María Teresa León era una mujer que no solo se dedicó a la escritura, sino que también fue fiel en su defensa del bando oprimido. Ella fue polifacética en el ámbito teatral al trabajar como directora, representante, actriz y dramaturga. A pesar de su amor por el teatro, el exilio representó el gran obstáculo para su creación, pero logró que el género teatral se reformase con la intención de enseñar representaciones de gran calidad a través del conocido “teatro de urgencia”.

Bibliografía y webgrafía



domingo, 13 de mayo de 2018

MARÍA TERESA LEÓN: LAS HISTORIAS NO CONTADAS

El interés de María Teresa León por la literatura le llevó a la lectura de toda clase de obras. Ella tenía especial preferencia por lecturas que, según la ideología de carácter tradicionalista que imperaba en su escuela, eran poco adecuadas para las jóvenes de su época.

A partir de 1941 comenzó a desarrollar el género novelístico. En ese mismo año, publicó su primera novela Contra viento y marea, la cual está dividida en dos partes. En la primera de ellas, la autora nos presenta la lucha revolucionaria que se dio en Cuba. A través de este hecho histórico, María Teresa plasma sus experiencias del año 1935, cuando estuvo en La Habana. Por otro lado, la segunda parte de la obra se centra en la Guerra Civil española, de la que transmitirá su propia visión. Nos encontramos ante una novela de fusión donde se combinan dos relatos desarrollados en diferentes lugares y épocas. A pesar de que ella quería publicar esta obra en 1939, para poder superar la situación de necesidad en la que se encontraba su familia, le fue imposible a causa de que consideraban, en la editorial, que las historias dramáticas no tenían interés. En 1944 publicó La historia tiene la palabra, escrita en el exilio, con la que transmitirá su testimonio de la República y de la defensa del arte.

Entre sus novelas, María Teresa destacó por escribir biografías. En conjunto compuso cuatro biografías: El gran amor de Gustavo Adolfo Bécquer (1946), Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid campeador (1954); Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos los deberes (1960) y Cervantes. El soldado que nos enseñó a hablar (1978). También redactó su autobiografía Memoria de la melancolía en 1970.

El gran amor de Gustavo Adolfo Bécquer (una vida pobre y apasionada) es la cuarta obra que escribió en el exilio. Este libro fue el primero de sus cuatro biografías noveladas. Para la creación de esta novela, recopiló varios datos fieles a la biografía de Adolfo Bécquer. Cada uno de los capítulos se equipara a cinco etapas distintas de la vida del poeta. La parte central es la más interesante porque es la más fantástica y novelada, a causa de que no existen datos históricos sobre la relación amorosa con Julia. María Teresa se basó en las Rimas y en La fe salva de Adolfo Bécquer para crear esta biografía. Tuvo tanta trascendencia que apareció al frente de una edición de las Rimas de Bécquer, elegidas por Alberti. La segunda edición de la obra, de 1951, contiene, además de las rimas, un poema y un epílogo de Alberti.

La siguiente novela, que pertenece a las cuatro biografías, es Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid campeador, escrita en 1954. Se estructura en tres partes, con siete capítulos cada una. Para la autora, esta novela tiene especial importancia porque ella rememoraba continuamente la leyenda del Cid en su infancia. En ella es donde había conocido grandes textos, de entre los cuales la historia del Cid fue la que más le impactó. En la casa de sus tíos, además, encontró muchos escritos, como La España del Cid de Ramón Menéndez Pidal, Las mocedades del Cid de Guillén de Castro, entre otros, que le sirvieron de fuentes de inspiración. La historia, además, se ajusta a los datos históricos y literarios que conservamos del héroe. Dedicó la obra a su hija Aitana por pertenecer a la casta de los burgaleses.

Desde 1947, comenzó a redactar el relato biográfico Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos los deberes, pero hasta 1960 no lo publicó. Allí, en el exilio, en Argentina, María Teresa recordó las historias que leía de pequeña y, de nuevo, la historia de Rodrigo Díaz de Vivar volvió a su memoria. A pesar de los años que las separan, esta obra se puede considerar la continuación de la biografía sobre el Cid. Al igual que en sus cuentos, ella decide rescatar la figura femenina para exponer su perspectiva de los hechos. El afán por reivindicar a la mujer se debe, en gran medida, a que ella se sintió identificada con todas aquellas mujeres que vivían apartadas. Sobre todo, se centró en reivindicar, a través de la figura de Doña Jimena Díaz de Vivar, a las mujeres que habían estado durante muchos años a la sombra de sus esposos. En cierta forma, ella se identificó con este personaje. A través de una redacción trabajada y decorada, que se alejaba del estilo preciso de Don Rodrigo Días de Vivar, el Cid campeador, se transmite el retrato de esta mujer que era, para María Teresa, el arquetipo de esposa, madre y, sobre todo, de mujer desde pequeña. La finalidad de la obra consiste en rendir homenaje a esta gran mujer y presentar su vida como un modelo a seguir. 

La última novela que publicó María Teresa, y la última de las cuatro biografías, fue Cervantes. El soldado que nos enseñó a hablar. Esta no es la primera vez que habla de Cervantes, ya que, anteriormente, había escrito una biografía pequeña de él en la colección Los hombres de la historia, en la que también expuso sus reflexiones personales. Aquí nos encontramos con la expresión de la sensibilidad de Cervantes, que traspasó a sus obras. Para María Teresa, Cervantes era uno de sus escritores favoritos, del cual quiso crear una obra que pusiera de relieve la historia no contada de Miguel de Cervantes. Cervantes. El soldado que nos enseñó a hablar fue el último homenaje que hizo María Teresa a este escritor, antes de perder la memoria. 


Además de este grupo de novelas, también escribió su propia biografía titulada Memoria de la melancolía. Publicada en 1970, en Italia, es el libro donde mejor expresa todas las sensaciones y experiencias de su vida. A pesar de que en aquella época tenía una cierta estabilidad familiar, en su obra se observa muchos momentos de melancolía y sufrimiento. Es, por tanto, una obra del recuerdo. Se puede observar cómo describe los acontecimientos con una gran fuerza evocadora a través de la que transmite el impacto que causaron ciertos sucesos en su vida, como la muerte de sus amigos. Para lograr esta magnífica obra se basó en sus recuerdos y emociones que plasmó en el papel a través de un lenguaje que rozaba el lirismo. No solamente se centró en expresar sus vivencias, sino que representó también a la generación luchadora. Agrupa, por tanto, en una sola voz a todo el colectivo que peleó tantos años por la libertad. En otoño de 1968 fue cuando dio por terminada la obra, antes de que muriera su tío Menéndez Pidal, al que se refiere en ella.

Por último, nos encontramos con dos novelas que no tuvieron tanta repercusión. En Juego limpio de 1959, María Teresa pretendía rendir homenaje a sus compañeros de las Guerrillas del Teatro. Entre ellos se encontraba Juana Cáceres, a quien le debe la escritura de esta obra, por recordarle aquellas vivencias. Estuvo redactando el texto durante veinte años. Tras ese tiempo, logró crear una obra que transmitía esa sensación de fatalidad que ella misma sentía. El protagonista destaca por no ser ficticio, ya que se cree que está basado en un monje real llamado Camilo. A través de este personaje, María Teresa quería expresar el sentimiento de derrota y fracaso de la justicia y del progreso. De nuevo, el recuerdo y la nostalgia son dos ejes fundamentales en la historia.

La segunda obra es Menesteos, marinero de abril que apareció en México en 1965, pero que hasta 1972 no se publicó en España. Su talento para crear imágenes con gran belleza se plasma en este relato donde habla de Menesteos, el rey de Atenas. María Teresa se basó en la historia clásica para inventarse su propia versión sobre este personaje, gracias a su gran cultura. De nuevo, a través del mundo griego, expresa el sentimiento de angustia ante el exilio y el deseo de regresar a la patria.

Por consiguiente, se puede observar cómo el subgénero narrativo que más desarrolla es el biográfico. La autora presenta las vidas de estos personajes de una manera muy especial al centrarse en sus emociones y perspectivas personales. Por tanto, estamos ante biografías muy novedosas donde prima la expresión de sensaciones que de hechos vividos. Además, María Teresa elige a estos personajes especialmente porque considera que son modelos de lucha, como Doña Jimena Díaz de Vivar, o maestros en el arte de la vida a través de sus textos, como Miguel de Cervantes.

Bibliografía y webgrafía

·     Castillo Robles, María José (2013), María Teresa León y Doña Jimena, mujeres de España, Almería: en la revista Philologica Urcitana (Vol. 9). Enlace del artículo: https://w3.ual.es/revistas/PhilUr/pdf/PhilUr09.2.CastilloRobles.pdf (Última consulta: 13/05/18)

·    Ferris, José Luis (2017), Palabras contra el olvido, vida y obra de María Teresa León (1903-1988), Sevilla: Fundación José Manuel Lara.

·  Grandes, Almudena (2005), María Teresa León: memoria de la hermosura, Madrid: Fundación Autor, Iberautor Promociones Culturales.

·     León, María Teresa (1999), Memoria de la melancolía, Barcelona: Galaxia Gutenberg.

·     León, María Teresa (2004), Doña Jimena Díaz de Vivar, Gran Señora de todos los deberes, Madrid: Editorial Castalia.

·    Perugini, Carla (2013), Una biografía novelada de María Teresa León: Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar, Italia: HIPOGRIFO. Enlace del artículo: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4901109.pdf (Última consulta: 13/05/18)

viernes, 11 de mayo de 2018

LOS CUENTOS REIVINDICATIVOS DE MARÍA TERESA LEÓN 


Los comienzos de María Teresa León, como escritora, están en la ciudad de Burgos. Allí es donde decidió expresar sus propios pensamientos, a través de los artículos que publicaba en el Diario de Burgos. Estos artículos mostraban perfectamente su concepción sobre ese mundo hipócrita y vacío en el que vivía. Ese pensamiento estuvo influenciado positivamente por sus tíos, María Goyri y Ramón Menéndez Pidal. El matrimonio fue fundamental para la enseñanza moral e intelectual de la pequeña María Teresa. Se decantó por utilizar el nombre ficticio de la protagonista de una de las obras de D`Annunzio, en lugar de adjudicarse la autoría. Su seudónimo, Isabel Inghirami, fue elegido porque consideraba al personaje como prototipo de mujer rebelde, con la que se sentía identificada. En aquella época comenzó a tener contacto con las figuras intelectuales más importantes.


Por aquel entonces, María Teresa empezó a desarrollar el cuento. Su trayectoria cuentística destaca por estar dividida en colecciones: Cuentos para soñar (1928), La bella del mal de amor (1930), Rosa-Fría, patinadora de la luna (1934), Cuentos de la España actual (1935), Una estrella roja (1937), Morirás lejos (1942), Las peregrinaciones de Teresa (1950) y Fábulas del tiempo amargo (1962). De estas obras, se pueden destacar las siguientes. 


Cuentos para soñar fue publicado en Burgos en 1928, gracias a su tía María Goyri. En esta primera colección, que dedicó a su hijo Gonzalo, se puede observar la influencia de la situación cultural en la que estaba inversa María Teresa. La casa de sus tíos y su conocimiento fueron dos aspectos fundamentales que decidieron tanto la temática como la estructura de esta obra. Además, el estilo de estos cuentos tenía su base en las obras de carácter medieval, que había leído la autora en aquella casa. Aunque tuviese un estilo que seguía el modelo de obras como el Sendebar, María Teresa introdujo elementos novedosos, como el tema de los deportes. Un aspecto interesante es la utilización de los personajes propios de la tradición cuentística infantil. Además de esta referencia, también encontramos ejemplos de la tradición culta, como las fábulas y la mitología, que muestran la relación entre el plano fantástico y el real. 

La bella del mal amor es el segundo libro de la colección. Esta colección está estructurada en seis relatos. De nuevo, nos encontramos ante una realidad mitificada. En estos cuentos, el tema común es la tragedia rural representada por la figura femenina. A través de las mujeres, la autora presenta una crítica social,  ya que ellas son víctimas de la sociedad primitiva que se muestra. Por tanto, a partir de esa denuncia, María Teresa pretende expresar la reivindicación de la libertad ante esas situaciones tan injustas.

De nuevo, se observa la mezcla entre fantasía y verosimilitud en Rosa-Fría, patinadora de la luna. La diferencia con las anteriores colecciones está en que la autora crea unos cuentos que tienen relación con algunos poemas de Rafael Alberti. A través de estas narraciones, donde se vuelve a observar el recurso a la tradición folclórica, introduce elementos narrativos, con un sentido del humor novedoso, así como un tema usado por Cervantes en su entremés La cueva de Salamanca. En estas historias lo imaginativo se convierte en onírico. 

La más importante de esas colecciones es Cuentos de la España actual, escrito en 1935, en México. María Teresa toma conciencia revolucionaria frente a la actitud conformista de la sociedad. Los personajes que presenta en estos cuentos son los que pertenecen al proletariado, es decir, seres desconocidos y débiles que intentan luchar contra la opresión burguesa. En Una estrella roja se observa la necesidad de unir fuerzas entre los partidos que luchan por estos individuos. Además, María Teresa recrea sus propias experiencias, a través de alegorías, en Infancia quemada, donde se observan los valores de la infancia extinguidos.



En 1942 publicará Morirás lejos, en Buenos Aires, donde la infancia volverá a ser el tema central. En esta obra, da mucha más importancia a los desastres que provoca la guerra. A través de personajes desarraigados, se percibe la lucha entre ir al exilio o perder la vida intentando defenderse. María Teresa logra transmitir este dolor a través de un estilo esperpéntico en el que mezcla la sátira, la poesía y la caricatura. En El perfume de mi madre era el heliotropo, en especial, profundiza sobre sus propias vivencias y recuerdos llenos de soledad y fantasías.

Una de sus últimas colecciones de cuentos es Fábulas del tiempo amargo, de 1962, que resulta ser la más ambiciosa de todas ellas, a pesar de su corta extensión. En esta obra, expresará un mundo interiorizado y lleno de símbolos, a través de los que presenta un pueblo acabado y desterrado que anhela el regreso a su tierra. Aquí, la autora decide inclinarse hacia el surrealismo, modificando así el estilo que usa en las anteriores obras. María Teresa extrapola su propia vivencia a estos cuentos. Para ello, utiliza el tema del regreso de Ulises a Ítaca, ya que expresa la angustia y el deseo del retorno a España. Se nos presenta, por tanto, el contraste entre la patria soñada y la realidad de la misma. En Fábulas del Tiempo Amargo destaca la expresión de esa catarsis del recuerdo. 

En conclusión, se puede observar cómo logra transmitir el sentimiento de opresión en estos relatos, donde presenta a personajes marginados, con los que se siente identificada, y a través de los que expresa su propia insatisfacción. Como consecuencia, María Teresa León se convierte en una estupenda creadora de historias fantásticas que nos enseña la cruda realidad que ella misma vive. 


Bibliografía y webgrafía

  • Ferris, José Luis (2017), Palabras contra el olvido, vida y obra de María Teresa León (1903-1988), Sevilla: Fundación José Manuel Lara. 
  • León, María Teresa (1999), Memoria de la melancolía, Barcelona: Galaxia Gutenberg.
  • Moliné, Marçal (2004), Contando estrellas. Siglo XX (1920-1960) (La vida escrita por mujeres, II), Barcelona: Lumen. 
  • Torres Nebrera, Gregorio (1984), La obra literaria de María Teresa León (cuentos y teatro), Anuario de Estudios Filológicos, VII. Enlace del artículo: http://dehesa.unex.es/bitstream/handle/10662/3796/0210-8178_7_361.pdf?sequence=1 (Última consulta: 10/05/18)
  • Torres Nebrera, Gregorio (1996), María Teresa León: cinco cuentos recuperados, Anuario de Estudios Filológicos, XIX. Enlace del artículo: http://dehesa.unex.es/bitstream/handle/10662/1701/0210-8178_19_485.pdf?sequence=1&isAllowed=y (Última consulta: 10/05/18)

viernes, 4 de mayo de 2018

MARÍA TERESA LEÓN, UNA VIDA EN LA SOMBRA 



María Teresa León Goyri nació en 1903, el 31 de octubre en La Rioja, en una familia vinculada al ejército. Desde que era pequeña estuvo viviendo en diferentes ciudades, entre las que destacan Logroño, Burgos y Madrid, donde se estableció. Allí conoció a dos personajes fundamentales en su vida y en su producción literaria: María Goyri, su tía, que se doctoró en Filosofía y Letras, y a su esposo, Ramón Menéndez Pidal, quién fue maestro de María Teresa en el arte literario. Ella acabó siguiendo los pasos de su tía e ingresó en el Instituto Libre de Enseñanza y se licenció en la misma carrera.  

Siendo muy joven, María Teresa contrajo matrimonio con Gonzalo de Sebastián Alfaro en 1920, con quién tuvo dos hijos. Durante su juventud comenzó a escribir para el Diario de Burgos con el seudónimo de Isabel Inghirami. Cuando María Teresa conoció a su gran amor, Rafael Alberti, decidió divorciarse en 1933 y escaparse a Mallorca donde se casó de nuevo. Gracias a una pensión, la pareja pudo viajar por Europa para poder estudiar el movimiento teatral en dicho continente. Juntos crearon la revista Octubre donde publicará su obra Huelga en el puerto en 1933. Además, acudió al Primer Congreso de Escritores Soviéticos. Cuatro años después, María Teresa adaptó una versión de La destrucción de Numancia. Este fue su primer contacto con Miguel de Cervantes, quien estará presente en toda su obra. 


En su amplia producción literaria uno de los géneros que desarrolló fue la cuentística. De sus siete colecciones de cuentos destacan: Cuentos para soñar (1928), La bella del mar de amor (1930), Cuentos de la España actual (1935), Morirás lejos (1942) y La peregrinaciones de Teresa (1950), entre otros. En algunos de ellos se puede observar la referencia a Alberti. En 1934, María Teresa colaboró con su marido para escribir Marinero en tierra, aunque la autoría le concedida a Rafael Alberti. También desarrolló la novela con obras como El gran amor de Gustavo Adolfo Bécquer (1946), Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (1954) y Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos los deberes (1960), entre otras. En cuanto a teatro, María Teresa escribió obras como La tragedia optimista (1937), entre otras. También se dedicó a escribir ensayo y guiones cinematográficos.

Desde joven ya tuvo dificultades para encajar dentro de la sociedad. La melancolía será un sentimiento que le acompañará durante toda esa primera etapa de su vida. María Teresa no fue considerada por los escritores de su generación como una autentica artista, sino que siempre la vieron como la compañera sentimental de Alberti. Aun así, hubo algunos escritores como Federico García Lorca, con quién si tuvo relación, que la valoraron como tal. Entre ellos, se encuentra Rosa Chacel. Ambas compartían su gran amor al cuento como género narrativo.


Cuando estalló la guerra civil española, María Teresa decidió dedicarse a luchar por el arte y la literatura realizando diferentes iniciativas, como en la Alianza de Escritores Antifascistas en la que fue secretaria, y en la Junta de Defensa y Protección del Tesoro Artístico Nacional. Tras la guerra, el matrimonio tuvo que exiliarse a París y después a Argentina donde nació su hija Aitana en 1941. Tras estos años en el extranjero, regresaron a España en 1977. En poco tiempo, comenzó a perder la memoria a causa del Alzheimer. Falleció el 13 de diciembre de 1988.  

            
Bibliografía y webgrafía
  • León, María Teresa (1999), Memoria de la melancolía, Barcelona: Galaxia Gutenberg. 
  • León, María Teresa (2004), Doña Jimena Díaz de Vivar, Gran Señora de todos los deberes, Madrid: Editorial Castalia.
  • María Teresa León: http://escritoras.com/escritoras/Maria-Teresa-Leon (Última consulta: 03/05/18)