jueves, 3 de mayo de 2018

Ana María Matute, una vida marcada por la imaginación



Ana María Matute nace el 26 de julio de 1925 en Barcelona. Crece en el seno de una familia burguesa catalana. Su infancia la pasa entre Madrid y Barcelona, aunque también veranea en Mansilla de la Sierra, de donde es su madre. En Mansilla se recupera de sus problemas de salud cuando es una niña, allí conoce una realidad y unas personas que poco tienen que ver con la vivida hasta el momento. Sin embargo, es con el estallido de la Guerra Civil cuando su mundo de cristal se rompe y tiene que hacerle frente a la muerte, las injusticias, a la vida en sí misma. Pese a todo, Ana María no deja de escribir y de dibujar, lo que la ayuda a expresarse en un mundo donde se siente tan incomprendida. Cuando es una adolescente escribe Pequeño teatro, su primera novela que publicará una década después. A partir de entonces su carrera como escritora despegará publicando Los Abel o Fiesta al Noroeste, por la que conseguirá el Premio Café Gijón en 1952. Se casa con Ramón Eugenio de Goicoechea con quien es profundamente infeliz. Por ello, diez años después decide separarse, lo que le hace perder la custodia de su hijo Juan Pablo. No la conseguirá hasta tres años después. A finales de los cincuenta publica una de sus mejores obras: Los hijos muertos (1958), novela por la cual obtiene el Premio de la Crítica de narrativa y el Premio Nacional de narrativa.


Durante los sesenta publica la trilogía Los Mercaderes compuesta por Primera memoria, por la que le conceden el Premio Nadal, Los soldados lloran de noche y La trampa. A mediados de la misma década comienza a trabajar como lectora en las Universidades de Bloomington y Norman en Estados Unidos. Tan importante como su faceta de novelista lo es su faceta como escritora de relatos; por esta época escribe numerosos libros de cuentos como Historia de Artámila (1961) o El polizón del “Ulises” (1965). Poco después conoce al que será su segundo marido y compañero de vida: Julio Brocard. Se traslada a Sitges donde vive unos años muy felices hasta que se sume en una profunda depresión por la que deja de escribir. Pese a que se publica alguno de sus cuentos durante esta larga ausencia, no es hasta Olvidado rey Gudú cuando Ana María consigue resurgir de sus cenizas y colocarse en lo más alto de la literatura española. El éxito de su novela la ayuda a superar la depresión y la muerte de Julio, pero también la ayuda a alcanzar el reconocimiento merecido de una trayectoria literaria inigualable. Así, el mismo año de su publicación entra en la Real Academia Española. En 2007 consigue el Premio Nacional de las Letras Españolas y tres años después el Premio Cervantes. El 25 de junio de 2014 fallece en Barcelona.



Las novelas y, especialmente, los cuentos de Ana María Matute tienen una inquebrantable conexión con la niñez. Su infancia no fue feliz, pues siempre se sintió distinta al resto, por lo que sus personajes tienden a ser niños o adolescentes solitarios y desarraigados. Crea mundos totalmente imaginarios, pero que están conectados con la realidad, pues a través de sus páginas descubrimos la España triste y sin color de la posguerra. Otro elemento fundamental en toda su producción es la importancia de la naturaleza, que intercala en sus relatos como un elemento más. Si algo caracteriza a nuestra escritora es su singularidad, nunca se ha dejado llevar por modas, siempre ha sido fiel a su imaginación y a su mundo interior. 





BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA



miércoles, 2 de mayo de 2018

Mercé Rodoreda: vida y obras



Mercé Rodoreda, poco conocida para algunos, fue y sigue siendo una de las escritoras catalanas más importantes, además de ser uno de los mejores literatos de la literatura española del siglo XX. Es conocida por sus maravillosas novelas, sin embargo, hemos de considerarla una mujer que cultivó, a su vez, poesía lírica y teatro. Muchos la estiman como una gran escritora del exilio, pero, ante todo, es una autora de novela femenina. 



Mercedes Rodoreda Gurguí nace en Barcelona en 1908, perteneciente a una familia de clase media. Su infancia y juventud transcurren en una casona del barrio de San Gervasio. Recibe una escolarización muy precaria, pero aprende mucho sobre las flores, las cuales serán introducidas frecuentemente en su producción literaria. Cabe mencionar a dos personajes fundamentales en su vida: Pere Gurguí, abuelo de la escritora, que fue una figura bastante presente en su vida y que significó el acercamiento a los clásicos literarios y a un pronunciado catalanismo; por otra parte, Joan Gurguí, su tío ausente, que vive en Argentina y mantiene económicamente a su familia. 

Mercé Rodoreda sentada en las piernas de su abuelo, Pere Gurguí.

Cuando Joan Gurguí vuelve a España decide que va a comprometerse con su sobrina, catorce años menor, de manera que en 1928 la escritora se casa ilusionada con su tío. Esta ilusión se desvanece al poco tiempo de casados. Un embarazo, que no fue deseado por la muchacha, le da a su único hijo. Estos hechos oprimen a Rodoreda, pues advierte que su vida transcurre sin ser ella la que decide. Por ello, son muchas las horas que pasa escondida en el palomar de su casa para escribir y evadirse de su realidad.



Rodoreda fue consciente desde muy temprana edad de la esclavitud a la que estaba sometida la mujer, pues esta dependía totalmente del marido. Por ello, decide adentrarse en el mundo cultural de la época, colaborando en revistas como Clarisme en los años 1933 y 1934 y publicando sus primeras novelas como Sóc una dama honrada (1932), Del que hom no pot fugir (1934), Un deia en la vida d’un home (1934) y Crim (1936) – obras de las que no se siente orgullosa posteriormente y decide olvidar –.  La década de los años treinta fue muy fructífera, ya que penetra en la literatura infantil y juvenil y en la narrativa breve a través de la publicación de cuentos. Por otro lado, las publicaciones relativas a temas políticos vinculaban a la escritora con la defensa de la República, hecho que, con el estallido de la Guerra Civil, la obliga a exiliarse. Antes de que la ocupación franquista llegue a Barcelona, Rodoreda crea Aloma, obra que escribe en pleno conflicto y que gana el Premio Creixells en 1937. Tras esto, huye junto a otras personalidades literarias, dejando a su hijo en Barcelona. 



En París, lugar en el que se instala, comienza un romance con Armand Obiols, una de las personalidades literarias citadas con anterioridad. La pareja decide quedarse en Francia a diferencia de otros literatos que deciden partir hacia Hispanoamérica. Esta decisión les sale cara, pues a las pocas semanas los nazis invaden París. Comienza una época de precariedad y huida constante en la vida de la autora, pues viaja por toda Francia, trabajando en lo que puede. Se dedica, en mayor medida, a la costura de trajes para familias adineradas. En 1946 la pareja vuelve a París, donde retoman su pasión por la escritura y el gusto por la poesía. Obiols consigue trabajo como traductor en la ONU, suceso por el que se trasladan a Ginebra, ciudad en la que Rodoreda escribirá sus obras más célebres. 
 
Mercé Rodoreda con su pareja, Armand Obiols.


A partir de la década de los sesenta, la escritora comienza a tener protagonismo en el mundo literario catalán. Presentó Vint-i-dos contes, un compendio de los cuentos escritos en el exilio, con el que ganó el Premio Víctor Catalá (1957). En 1962 publica La Plaça del Diamant, factor que desencadena un periodo regular de publicación y de alabanzas hacia su producción literaria. Su obra El carrer de les Camèlies le concede en 1966 el Premio Sant Jordi, en 1967 el Premio Crítica y en 1969 el Ramon Llull. Su actividad literaria es frenética, pues advertimos La meva Cristina i altres contes (1967), Jardí vora el mar (1967) y la reedición de Aloma (1969). En 1974, al volver a España, presenta Mirall trencat, su novela más ambiciosa. Advertimos la publicación también de novelas como Quanta, quanta guerra… (1980) y obras póstumas como La mort i la primavera (1986) o Isabel i Maria (1991). Cabe subrayar su interés por el teatro, pues elaboró obras como El Parc de les Magnòlies (1976), El torrent de les flors (1993), La Senyora Florentina i seu amor Homer (1996) y El maniquí (1999). Los últimos años de su vida los pasó apartada de la vida pública y entre flores, en su casa de campo, situada en Romania de la Selva, un pueblecito de Girona. Fallece en 1983 en la ciudad de Girona a los 75 años.


Bibliografía y webgrafía consultada


-        CABALLÉ, A., (2004), Lo mío es escribir, Barcelona: Lumen. 

-     Centro Virtual Cervantes (1997-2018). Rinconete. Literatura. Mercé Rodoreda. Recuperado de

Biografía de Esther Tusquets

Imagen relacionada
Esther Tusquets nace en Barcelona el 30 de agosto de 1936, donde ha residido casi permanentemente, en el seno de una familia burguesa y franquista. Se le recuerda como una niña “rara”, tímida y con gran afición por la lectura, además de por el cine y el mundo del teatro, de ahí que se planteara en su juventud ser actriz. Su infancia fue difícil debido a la complicada relación que tuvo con su madre y a la ausencia de una figura paterna durante su niñez, algo que aparece constantemente en sus novelas, cuentos y escritos autobiográficos. A pesar de ello, Magín Tusquets, padre de la autora, siempre contó con ella a la hora de abrir la editorial, y fue ya en su madurez cuando la relación entre padre e hija se estabilizó. Esther Tusquets tuvo también un hermano pequeño cinco años después, Óscar Tusquets, con quien tuvo una mala relación al principio, pero que, con el paso del tiempo, fue mejorando, hasta el punto de escribir conjuntamente su último libro autobiográfico Tiempos que fueron (2012), aunque Óscar fuese arquitecto y nunca se hubiese dedicado a la escritura. 

Resultado de imagen de esther y oscar tusquets
Esther Tusquets y su hermano Óscar Tusquets
Esther cursó estudios secundarios en el Colegio Alemán y, posteriormente, se licenció en Filosofía y Letras, con especialidad en Historia, en las universidades de Barcelona y Madrid. Nada más terminar sus estudios dio clases de literatura e historia en la Academia Carillo, hasta que, a principios de los sesenta, se hizo cargo de la famosa editorial familiar Lumen, que dirigió durante cuarenta años. Esta etapa de su vida viene muy bien descrita en su autobiografía Confesiones de una editora poco mentirosa (2005), obra que narra todos los avatares que pasó durante su aventura editorial. Esther Tusquets terminó su labor editorial cerca de los 2000, cuando el grupo Random House Mondadori la compra.

Su primer marido fue Jordi Argente, el único con el que contrajo matrimonio, pero del que se separa un año y medio después. Al poco tiempo comienza su relación con Esteban Busquets, un empresario exiliado en Venezuela por el franquismo, ya casado y con dos hijos, que de regreso a España trabajó como traductor y antólogo. Este será el padre de sus dos hijos Milena y Néstor Busquets, nacidos en 1972 y 1973, y con quien solo vive siete años. Al separarse de Esteban comienza una relación con el poeta y editor José Batlló, de origen catalán, pero que creció en Sevilla.

Resultado de imagen de esther tusquets
Esther Tusquets y Miguel Delibes, fotografiados por Oriol Maspons en Sedano (Burgos)

Su carrera literaria se desarrolla tarde, ya que empieza a publicar en 1978, fecha en la que aparece El mismo mar de todos los veranos, libro que inicia la trilogía que continúa en 1979 con El amor es un juego solitario, ganadora del Premio Ciudad de Barcelona, y en 1980 con Varada tras el último naufragio. Aun así, también tiene otras novelas como Para no volver (1985), Con la miel en los labios (1997) o ¡Bingo! (2007), cuentos como Juego o el hombre que pintaba mariposas (1979) o Siete miradas en un mismo paisaje (1981), autobiografía como Habíamos ganado la guerra (2007) o Confesiones de una vieja dama indigna (2009) y ensayos como Ser madre (2000) o Prefiero ser mujer (2006). 

Esther Tusquets muere de una pulmonía el 23 de julio de 2012, a los 75 años, en la ciudad que le vio nacer.

Resultado de imagen de esther tusquets
De izquierda a derecha: Ana María Moix, Ana María Matute y Esther Tusquets



Bibliografía

-TUSQUETS E., (2009), Confesiones de una vieja dama indigna, Barcelona: Bruguera.
-TUSQUETS E., (2005), Confesiones de una editora poco mentirosa, Barcelona: RqueR.
-TUSQUETS E., (2007), Habíamos ganado la guerra, Barcelona: Bruguera.
-CABALLÉ, A., (2004), Lo mío es escribir, Barcelona: Lumen, págs. 169-170.
-Biografía de Esther Tusquets. Recuperado de: