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martes, 15 de mayo de 2018

Historia de una maestra, Josefina Aldecoa (1990)


"Yo me decía: No puede existir dedicación más hermosa que ésta. Compartir con los niños lo que yo sabía, despertar en ellos el deseo de averiguar por su cuenta las causas de los fenómenos, las razones de los hechos históricos. Ese era el milagro de una profesión que estaba empezando a vivir y que me mantenía contenta a pesar de la nieve y la cocina oscura, a pesar de lo poco que aparentemente me daban y lo mucho que yo tenía que dar."

Historia de una maestra, publicada en 1990, es el primer libro de la trilogía compuesta por Historia de una maestra, Mujeres de negro (1994)  y La fuerza del destino (1997), en la que se narran las memorias de la abuela y la madre de la escritora, que fueron maestras en zonas rurales durante los años 20.

La obra se sitúa en el período histórico desde los años 20, la época de la República, hasta el comienzo de la Guerra Civil. Estos años estuvieron marcados por la labor educativa de los maestros de la época, que trataron de educar a un país que se encontraba sumido en la ignorancia y donde la religión estaba por encima de todo. Junto con el trasfondo de la República, la revolución de Octubre y la guerra, la novela rememora los acontecimientos de una época de pobreza, de presión y de ignorancia, y muestra lo importante del papel de la enseñanza y de aquellos que lucharon para poder educar a un país.

La novela comienza en el año 1923, en la ciudad de Oviedo, en el día de la graduación de la carrera de magisterio de Gabriela, la protagonista. Ese mismo día, en la ciudad se celebraba la boda entre una joven de familia acomodada y un tal Francisco Franco.  Ese hombre no solo marcaría años más tarde el destino de España, sino que también marcará el destino de nuestra protagonista.

Se encuentra dividida en tres partes: El comienzo del sueño, El sueño y El final del sueño.

En la primera parte se nos cuenta la estancia de Gabriela, en los colegios en los que hace las prácticas, colegios de la provincia de León, en pueblos donde la vida era difícil y el acceso a la educación, escaso. Cuando nuestra protagonista tiene la oportunidad de elegir el destino donde quería dar clase, eligió lo que nada había querido: viajar a Guinea, por aquel entonces colonia española. Es en esta parte donde observamos esa vocación y ese entusiasmo que le llevan a entregarse a esos niños desamparados, cruzando el estrecho. Allí tiene que lidiar con el analfabetismo, ya que los niños no saben ni lo que es un libro y las condiciones de las escuelas era pésimas.

Una joven Josefina dando clase
En la segunda parte, tras regresar de Guinea debido a una enfermedad, se nos muestra la labor de la República, en cuanto a educación, relatándonos con pelos y señales la labor y misión pedagógica de aquellos años. En aquí cuando conoce a Ezequiel, profesor de escuela, con el finalmente se casa.

La última parte, para mi, la más triste del libro, muestra los preámbulos de la Guerra Civil española, mostrándonos desde dentro la revolución minera de Asturias de 1934.

Es una novela en la que Josefina nos deja claro su amor por la educación, por esa vocación innata de enseñar a los niños a ser unos hombre justos y libres, a través de la cultura, el arte... todo ello alejado de las doctrinas religiosas y políticas que manejan los pensamientos de la España de la época.

Debemos tener en cuenta que los acontecimientos narrados en el libro, están dotados de una gran carga auténtica, es decir, todos ellos están basados en los recuerdos e historias de la juventud de la madre de Josefina, a los que en sus últimos años recurría con frecuencia. Historias de su juventud, de la estancia en los pueblos de sierra leonesa, la llegada de la República, la revolución de Octube, el comienzo de la guerra... Todos estos acontecimientos no son más que recuerdos archivados en la memoria de la autora.

Como opinión personal, es una novela sencilla y con una trama que logra engancharte. Es la narración de una historia marcada por la política, la situación de la educación de la época y la lucha por conseguir una educación libre y con unas condiciones de trabajo dignas. Es capaz de transportarte a las décadas de los años 20 y 30, y recorrer los hechos que acontecieron.

Me gustaría terminar con una reflexión de Josefina en una de las entrevistas que ofreció tras la publicación del libro: 

"Lo que me parece maravilloso es que el primer gobierno de la República pusiera tanto énfasis en la educación. Cuando pienso en que a los maestros se les dice que ellos van a salvar el país educándolo, se me sigue poniendo la carne de gallina. Porque lo he vivido... Nunca jamás se ha vuelto a hacer un intento semejante. Con los poco medios que había entonces. Pero, ¿qué había? Lo que yo siempre echo hoy de menos en la educación: entusiasmo. Y creer en la educación, que no cree nadie"


BIBLIOGRAFÍA


- ALDECOA, J.(2001): Historia de una maestra. Barcelona. Anagrama.

- Recuperado de https://es.calameo.com/books/0034921278eea80f8f53d - Club de Lectura, Biblioteca Ágora, A Coruña.
- RTVE (2011): Sinceramente suyo - Conversaciones con Josefina Aldecoa http://www.rtve.es/alacarta/audios/sinceramente-suyo/entrevista-josefina-aldecoa-conversaciones/1046992/ [Consulta 14 de mayo de 2018]

A ninguna parte, Josefina Rodríguez (1961)

Primera y única edición de 1959

«El cuento es un género en sí mismo, igual que un poema, es un trozo de vida que tiene esa tensión del acontecimiento.»

A ninguna parte es una recopilación de cuentos de los años cincuenta. Son los primeros cuentos escritos por Josefina, que antes de ser editados una vez por Arión en 1959, fueron apareciendo en las revistas de la época. Junto con Los hijos de la guerra de 1983, serían su única producción narrativa.

Esta recopilación está considerada la mejor del siglo XX en narrativa breve. Estos primeros relatos iban firmados con el nombre de Josefina Rodríguez: tenía ya 35 años, había sido madre y ya estaba al cargo del Colegio Estilo.

Son cuentos realistas y sociales, como la mayoría de la producción de esos años en los que España tenía un color gris. En palabras de Ignacio Aldecoa, marido de Josefina, son "cuentos en los que se refleja una realidad dura y tierna".


En algunos de estos primeros cuentos se nos muestran momentos de nuestra historia, como en "El puente roto", que se centra en la España de 1934, una España dividida, preludio de la Guerra Civil, junto con la revolución minera en Asturias vista desde una pequeña zona rural. En otros, Josefina nos muestra la visión de ese mundo a través de los ojos de un niño, como ocurre en "Secano", "El niño y los toros" y "Transbordo en Sol". También encontramos varios cuentos con una gran carga nostálgica en los que se vuelve al pasado y se tratan temas como la relación entre personajes femeninos y la educación sentimental de la época, como en "Voces amigas", y "Zona verde". En el titulado "A ninguna parte", se nos muestra la angustia de un joven de 17 años por prosperar en la vida a través de un relato íntimo Encontramos cuentos que hablan de esa España que buscaba compañía y se refugiaba en las tabernas, para contar y escuchar anécdotas, retrasando así la hora de volver a casa, a la realidad personal dura y cercana de los años de posguerra, como se lee en estos extractos de "El cuarto oscuro":


“Aquí quedó mucha miseria después de la guerra. Claro, sin hombres y con tanto chiquillo hambriento… pero lo peor fue antes mientras aquello duró. Hasta aquí llegaron las bombas. Hasta aquí que nada bueno había querido llegar antes…”



“En la guerra pasaba cada cosa… a mi mujer y a los chicos les pilló en un pueblo cerca de aquí, con unos parientes y estuve seis meses sin aparecer por allí de miedo, porque todos los días se preparaba algún sabotaje al coche de línea”


En “Los viejos domingos”, uno de sus primeros relatos, nos muestra una cuestión que se ve reflejada en toda la narrativa de la escritora: la educación sentimental en la época y las relaciones entre los personajes femeninos:

-“Algún día tendrás un cuarto a tu manera. Cuando ya no vivas en tu casa”, dijo tranquilamente Isabel.
-“¿Quieres decir cuando me case?”, preguntó Sara.



Isabel se quedó mirándola.

-“No. Quiero decir cuando seas mayor y trabajes y te vayas a vivir a otro sitio”.

Josefina logra mediante el uso de esta variedad temática y una prosa clara y nítida la inocencia de sus personajes, que solo buscan ser felices y que desean liberarse de ese yugo al que la vida los somete. Todos ellos nos dejan una sensación opresiva, en una época pobre y sin libertad.


En esta obra nos presenta el mundo rural de mano de personajes infantiles que muestran el mundo de los adultos a través de sus ojos ingenuos. A su vez nos hace comprender el universo de los adultos, en el que se empeñan de esconder a sus hijos el mundo real en el que viven. A medida que avanzamos en el libro, somos capaces de visualizar la guerra sin apenas conocerla, el primer amor, la admiración hacia los extranjeros o esas ganas de tener lo que otros tienen, pero no son capaces de agradecer.


BIBLIOGRAFÍA

- ALDECOA, J.(2001): A ninguna parte. Palencia. Menoscuarto.
- RTVE (2010): Sinceramente suyo - Conversaciones con Josefina Aldecoa http://www.rtve.es/alacarta/audios/sinceramente-suyo/entrevista-josefina-aldecoa-conversaciones/1046992/ [Consulta 14 de mayo de 2018]
- RTVE (2011): Esta es mi tierra - La fuerza del destino por Josefina Aldecoa http://www.rtve.es/alacarta/videos/esta-es-mi-tierra/esta-tierra-fuerza-del-destino-josefina-aldecoa/677540/ [Consulta 14 de mayo de 2018]

lunes, 14 de mayo de 2018

Colegio Estilo: un colegio, artístico, intelectual y laico, fundado por Josefina Aldecoa


El Colegio Estilo fue fundado en Madrid en 1959 por Josefina  Aldecoa, inspirándose en las ideas que había recogido en su tesis doctoral de pedagogía, mezclándolas a su vez con la educación que había visto impartir en colegios de Inglaterra y Estados Unidos. También centró sus ideas bajo el modelo educativo de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), proyecto pedagógico que se desarrolló en España durante algo más de medio siglo (1876-1936), inspirado en la filosofía krausista.

Al igual que la ILE, defendía y defiende la libertad de cátedra y se niega a ajustar su docencia al cualquier modelo o dogma religioso, político o moral preestablecido. Nació de la necesidad de promover una escuela libre, moderna y con ideas europeas, y acogió en su seno a los hijos de los intelectuales, artistas, escritores y a todos los que abogaban por una educación diferente, mucho más creativa, intelectual y laica.


"El colegio sigue igual que cuando se fundó, tanto en el tipo de padres que eligen una educación liberal para sus hijos, como en su procedencia, gente que ama la cultura y que cree, que todavía hace falta ese tipo de educación". Josefina Aldecoa

Josefina insistía en tratar a cada niño como una persona única, estimulando su creatividad, exigiéndole lo mejor de sí mismo, ayudándole a desarrollar su sentido crítico y a saber imponerse pautas. Las normas y las rutinas son necesarias en la educación de un niño, al que hay que apoyarle en su crecimiento marcando límites y guiándole en su proceso de formación y aprendizaje.

Su hija Susana, ahora directora del colegio, nos muestra en La buena educación, cómo trabajan en el Colegio Estilo: 


“Enriquecer el lenguaje es la primera y fundamental meta en toda educación. Y el lenguaje literario se convertirá en la mejor vía desde que los niños entran en la escuela infantil para que descubran, repitan y saboreen esas nuevas palabras que irán enriqueciendo su vocabulario y su manera de expresarse (…) Las matemáticas y las asignaturas científicas conforman el otro bloque educativo y vertebrador (…) Lo humanístico, la historia, la geografía, la historia del arte y la historia de las religiones contribuyen a la sofisticación y al refinamiento cultural … para disfrutar lo sublime que el ser humano ha sido capaz de crear (…) La música, la historia de la ópera, la clase de orquesta y el ballet clásico son disciplinas que potencian los sentidos y la sensibilidad (…) El arte, la plástica, es una seña de identidad incuestionable para nosotros. La capacidad creativa pura, sin contaminar ni manipular, tutelada pero no dirigida, se desarrolla, a los largo de los cursos escolares, con intensidad e imaginación (…) El drama, la clase de teatro, es para nosotros una actividad importante: con ella los niños se acostumbran a hablar en público, pierden el miedo escénico y representan obras previamente imaginadas por ellos o sobre textos seleccionados (…) la educación física es un área necesaria, sana, y con un mensaje educativo muy claro: fomentar la solidaridad, la deportividad, el sentido de equipo (…) Y el rompecabezas, con todas las piezas organizadas y encajadas, es la armonía acompasada y medida de todo lo que saben, aprenden, eligen, disfrutan y sienten”.

Durante los años 60, el colegio supuso una revolución que recuperó experiencias previas, como la ILE, en una época de dictadura, la cual desaparecía una vez superado el umbral del Colegio Estilo. Desde un barrio de Madrid fue capaz de impulsar la educación laica y moderna. Josefina estuvo 52 años al frente de la dirección del centro. A día de hoy, la dirección del mismo se encuentra en manos de su hija, como ya he comentado anteriormente, Susana Aldecoa. El colegio acoge a unos 200 alumnos y pocas cosas han cambiado desde su fundación, ya que se sigue trabajando sin libros de texto, ya que son los propios niños los que ilustran sus cuadernos, y el Arte sigue siendo la asignatura fundamental desde los 3 años.

“La escuela es del Estado, la paga el Estado y eso quiere decir que es de todos, los listos y los tontos, los aplicados y los vagos. Todos tienen derecho a recibir una buena educación.”


BIBLIOGRAFÍA:

- ALDECOA, S. (2013): La buena educación. Madrid. La Esfera de los Libros
  ÁLAVA REYES, M. J.
- RTVE (2014): Imprescindibles - Aldecoa, la huida al paraíso http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-aldecoa-trailer/2570461/

lunes, 23 de abril de 2018

Vida y obra de Josefina Rodríguez Álvarez

Josefina Rodríguez Álvarez, conocida como Josefina Aldecoa, fue una escritora, pedagoga y maestra española. Hija y nieta de maestras, conoció desde bien joven los principios del Krausismo y la Institución Libre de Enseñanza. Su labor profesional y gran parte de su carrera literaria estuvo centrada en el mundo que rodea a la infancia y la pedagogía.

Nació el 8 de marzo de 1926 en el municipio leonés de La Robla, dentro del seno de una familia de maestras que profesaban la ideología renovadora de la Institución Libre de Enseñanza. Formó parte de un grupo literario que más tarde produjo la revista de poesía Espadaña. En un primer momento, se despertó en ella un gran interés por la poesía, escribiendo solamente poemas; sin embargo, cuando empezó a madurar, descubrió sus dotes para la narración y se volcó en ella. Cabe destacar que sus poesías nunca vieron la luz, ya que la propia autora consideraba que no eran lo suficientemente buenas.

A los 18 años se trasladó a Madrid para estudiar Filosofía y Letras y, más tarde, se doctoró en Pedagogía con una tesis sobre la relación infantil con el arte, que publicaría en el libro El arte del niño (1960).

Ignacio y Josefina el día de su boda
Dentro de la universidad entró en contacto con parte de un grupo que luego formarían la llamada Generación del 50, entre los que destacan Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre e Ignacio Aldecoa, con quien se casó en 1952 y tuvo una hija. Esta generación estuvo marcada por la Guerra Civil y basta con leer las obras de este período para darnos cuenta de la preocupación de todos ellos por el futuro, la realidad, la miseria y su compromiso ético.

En 1959 fundó en Madrid el Colegio Estilo, inspirado en las ideas que recogía su tesis doctoral, los colegios que había visitado en Inglaterra y Estados Unidos, junto con las ideas educativas del Krausismo. Dentro de esta escuela intento plasmar, retomando el modelo educativo de la Segunda República, la idea que perseguía desde bien joven: una escuela activa, donde a la creatividad se le diera importancia y donde se ayudase a los más pequeños a desarrollar sus aptitudes y capacidades en libertad, es decir, formar a los niños en la libertad de pensamiento.

<<Quería algo muy humanista, dando mucha importancia a la literatura, las letras, el arte; un colegio que fuera muy refinado culturalmente, muy libre, que no se hablara de religión, cosas que entonces eran impensables en la mayor parte de los centros del país>> 
(Josefina Aldecoa en el suplemento "Aula" del diario EL MUNDO)

Las dos grandes pasiones de Josefina fueron la literatura y la pedagogía. Durante los meses lectivos, se dedicaba en cuerpo y alma a la labor de enseñanza, mientras que durante las vacaciones, se dedicaba a escribir.
En 1961 publica su primer libro titulado A ninguna parte, una recopilación de cuentos de posguerra de la cual os hablaré en la siguiente entrada.

Josefina en el Colegio Estilo
Tras enviudar abandonó la literatura y se dedicó en cuerpo y alma a la enseñanza. En 1969 comenzó a firmar sus obras con el apellido de su marido: Josefina R. Aldecoa.
En 1981 retoma su labor literaria y publica una edición comentada de una selección de cuentos de su marido, Ignacio Aldecoa. Dos años después, en 1983, vuelve a escribir y publica Los niños de la guerra, en la que hace una crónica de su generación; generación de niños durante la guerra, adolescentes en la posguerra y adultos en una España que se desangraba. En los años siguientes publicará varias novelas: La enredadera (1984), Porque éramos jóvenes (1986) y El vergel (1988).

Alfonso Sastre, Josefina Aldecoa, José María de Quinto y Rafael Sánchez Ferlosio
Tras estas novelas, escribe tres libros autobiográficos. El primero de ellos, Historia de una maestra (1990), en la que nos muestra cómo era la educación en la España de 1931, justo antes de proclamarse la Segunda República. Mujeres de negro (1994) y La fuerza del destino (1997), nos da las bases sobre a cómo reconstruir el sistema educativo. En 1998 publica Confesiones de una abuela, basada en sus experiencias y en la que habla de su nieto. En el año 2000 se publica una antología de cuentos escritos entre 1950 y 1990 bajo el título de Fiebre. En 2005 se publica una obra que escribió cuando tenía 24 años, en la que nos cuenta su propia experiencia en Londres, comparando la situación de atraso de España con respecto a la Europa de los años 50. En 2008 publicó la que sería su última obra, Hermanas.
Fallece el 16 de marzo de 2011 en Cantabria, a los 85 años.

Por si os interesa conocer un poco más la vida y obra de Josefina, os dejo el enlace al documental:


                    
"Yo iba a enseñar y al mismo tiempo a aprender"

BIBLIOGRAFÍA

- ALDECOA, J. (1961): A ninguna parte. Palencia: Menoscuarto.

- ALDECOA, J. (1990): Historia de una maestra. Barcelona: Anagrama.

- RTVE (2010): Esta es mi tierra - La fuerza del destino por Josefina Aldecoa http://www.rtve.es/alacarta/videos/esta-es-mi-tierra/esta-tierra-fuerza-del-destino-josefina-aldecoa/677540/ [Consulta 22 de abril de 2018]