Mostrando entradas con la etiqueta Carla Rodrigues. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carla Rodrigues. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de mayo de 2018

María Lejárraga: conclusiones

Como hemos visto a lo largo de las diferentes entradas publicadas, María Lejárraga destacó en diferentes ámbitos:
  • Desde muy joven mostró un gran interés por la educación de los más pequeños e intentó mejorar el sistema educativo del momento.
  •  Fue una mujer muy consciente de la situación patriarcal y llevó a cabo acciones para mejorar la vida de las mujeres y abrirles las puertas del conocimiento y de la educación.
  • Asimismo, era una defensora de la causa republicana y animó a las clases sociales más desfavorecidas a luchar por sus ideales y su libertad.
  • El teatro se convirtió en su gran pasión y escribió numerosas obras teatrales que triunfaron sobre todo en la primera mitad del siglo XX.

La última obra que escribió María Martínez Sierra, firmada con su nombre, pero con los apellidos de su marido, fue Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración, publicada en Buenos Aires en 1953. En esta obra nos cuenta la ‘colaboración’ teatral que mantuvo con su marido. El hecho de que Lejárraga escribiera las obras, pero estas fueran firmadas por su marido hizo que él se llevara toda la gloria y la fama del momento. Sin embargo, la real autoría de las obras era un secreto a voces. No eran pocos los que ya intuían que era María la que escribía todas las obras. Aunque fue un pacto aceptado por los dos, hubo momentos en los que Gregorio obligaba “amablemente” a María a que siguiese escribiendo, a pesar de que ya se habían divorciado:

“La prueba, antes de que en el año 1987 Patricia W O´Connor lo demostrara con abundante documentación en su libro Gregorio y María Martínez Sierra: Crónica de una colaboración, está en los abundantes testimonios, sobre todo de gentes del teatro que estrenaron sus obras y que sabían quién escribía, mientras el multifacético Gregorio atendía todos los frentes cara al público. Ella siempre lo quiso así y, este libro de memorias fragmentario, pues se centra fundamentalmente en los retratos de los grandes amigos y en la génesis de las obras, es ante todo la reivindicación de su autoría conjunta en plano de igualdad con su compañero. Una actitud, que intuimos muy a su pesar, en los últimos años, se ve como incomprensible y sólo explicable en el contexto de inferioridad de la mujer de la época” (Gayarre, 2018).

María Lejárraga, ya al final de su vida, decidió hacer público este secreto y por eso escribió este libro auto-biográfico. Además, tal y como recoge Alda Blanco en su prólogo, María Lejárraga reivindicó la propia autoría en una de las cartas que le mandó a su hermano Alejandro:

“De que soy colaboradora en todas las obras no cabe la menor duda, primero porque es así, y después porque lo acredita el documento voluntariamente redactado y firmado por Gregorio en presencia de testigos que aún viven y que dice expresamente: 'Declaro para todos los efectos legales que todas mis obras están escritas en colaboración con mi mujer, Doña María de la O Lejárraga y García. Y para que conste firmo esta en Madrid a catorce de abril de mil novecientos treinta' […]” (Blanco, citado en Gayarre, 2018).

El tema de la autoría de las obras, por tanto, contrasta con el feminismo que defendía María Lejárraga. Mientras luchaba para que las mujeres tuvieran libertad y pudieran acceder al mundo cultural, ella misma permitió que todo el reconocimiento de sus obras se lo llevara íntegramente su marido Gregorio. Sin embargo, no se sabe con total exactitud por qué razón María siguió adelante con este acuerdo y por qué decidió revelarlo solo al final de su vida. Así lo muestra la experta en la autora Patricia O’Connor:


“Considerando la creencia de María en los derechos de la mujer, su actitud pasiva con respecto a su importante trabajo literario (y de conocerse, podía haber inspirado a otras mujeres) es contradictoria. Una posible explicación puede encontrarse en un ensayo feminista suyo profético de 1917: “Las mujeres callan… porque creen firmemente que la resignación es virtud… callan por costumbre de sumisión… callan, porque en fuerza de siglos de esclavitud hab llegado a tener alma de esclavas” (Feminismo… 105-106). Años más tarde, la autora demuestra un juicio más severo sobre los maridos que se aprovechan de sus mujeres en No le sirven las virtudes de su madre (1930): “Fue tu compañera, y no fue tu igual… Pensó contigo, luchó contigo, trabajó contigo, afanó contigo…; ‘tú solo triunfaste!” […]” (Connor, 1987 citado en BermeMar.com)




Tal y como hemos visto, por tanto, María Lejárraga fue una mujer que podría haber destacado más durante el siglo XX pero que, desgraciadamente, permaneció bajo la sombra de su marido. Una mujer tan polifacética como Lejárraga podría haber servido de ejemplo para muchas mujeres de la época y haber influido más en el pensamiento colectivo del momento. Afortunadamente, en las últimas décadas del siglo XX, María Lejárraga comenzó a tener el protagonismo que se merecía y han sido numerosas las estudiosas que han publicado libros y ensayos sobre María Lejárraga. 
Si queréis saber más información sobre esta autora, Patricia O’ Connor, Alda Blanco y Antonina Rodrigo (María Lejárraga, una mujer en la sombra) han escrito interesantes libros dedicados íntegramente a la autora. También podéis leer los dos libros auto-biográficos de María Lejárraga (Una mujer por caminos de España y Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración). Os vuelvo a recomendar el documental publicado por RTVE donde hacen un repaso de su biografía y de sus amistades con diferentes poetas y escritores: http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/mujeres-historia-maria-lejarraga/838011/


Bibliografía

Delgado, M. A. (30 de julio de 2016). María Lejárraga, la feminsita sumisa. El Español. Recuperado el 15 de 5 de 2018, de https://www.elespanol.com/cultura/20160728/143486478_0.html

Gayarre, P. A. (2 de septiembre de 2017). Gregorio y yo. La "negra" de Martínez Sierra se confiesta. El Digital CLM. Recuperado el 15 de 5 de 2018, de https://www.eldigitalcastillalamancha.es/blog-de-lecturas/153620302/Gregorio-y-yo.-La-negra-de-Martinez-Sierra-se-confiesa.html

Prieto, I. (s.f.). María de la O Lejárraga: La cuestión de la autoría. Recuperado el 15 de 5 de 2018, de BermeMar.com: http://www.bermemar.com/ESPECIALES/maria/mar_autoria.htm

Prieto, I. (s.f.). María de la O Lejárraga. Recuperado el 19 de 4 de 2018, de BerveMar.com: http://www.bermemar.com/ESPECIALES/maria/marmoder.htm

Rodrigo, A. (2005). María Lejárraga: una mujer en la sombra. Barcelona: Al
gaba.

lunes, 14 de mayo de 2018

María Lejárraga y su pasión por el teatro


En esta entrada vamos a ver la actividad teatral de María Lejárraga. Compartía su pasión por el teatro con su marido Gregorio Martínez Sierra y juntos crearon una de las compañías teatrales más relevantes del siglo XX.

María Lejárraga y Gregorio Martínez Sierra se conocieron gracias a la afición que sentían ambos por acto teatral. Iniciaron una relación de teatro que acabó con un final casi feliz: el matrimonio. Al principio, María y Gregorio se atraen por lo que saben, por lo que piensan y por lo que quieren hacer en el futuro. Fue un “flechazo literario”. La colaboración entre ellos los primeros años fue perfecta y les hizo hacer numerosas amistades: Ayala, Benavente, Valera, Pardo Bazán, etc. Estos autores, junto con Darío y Juan Ramón Jiménez, colaboraban en la revista Helios. Esta revista modernista, teóricamente, dirigía Gregorio pero, en la práctica, María era la directora. El matrimonio también colaboró en musicales de otros autores, como El sombrero de tres picos y El amor brujo del compositor Manuel de Falla o Margot de Turina.


Durante las primeras décadas del siglo XX, el teatro de María Lejárraga, por lo tanto, se representaba bajo la compañía Cómico-Dramática Gregorio Martínez Sierra, con la que consiguieron un éxito sin igual. Estos años publicaron numerosas obras, donde destacan Canción de cuna (1911), Las Golondrinas (1914) o El reino de Dios (1916).

A partir de 1916, la perfecta relación entre María y Gregorio, tanto en el ámbito personal como en el profesional, se vio comprometida por la infidelidad de Gregorio con Catalina Bárcena, la primera actriz de la compañía. Muchas de las obras escritas a partir de entonces tienen como eje el conflicto sentimental, aunque casi siempre con final feliz. El triángulo amoroso era una de sus fórmulas más repetidas, convirtiéndose en las claves de su éxito. La relación profesional entre ambos duró, con bastantes altibajos, hasta la muerte de Gregorio en 1974. Desde que nuestra autora se exiliara a Argentina por la dictadura hasta la muerte de Gregorio, del que ya se había divorciado, fueron numerosas las cartas que se enviaron. En ellas se evidencia una relación 'cordial' entre ellos y se ve claramente que María escribía las obras y se las enviaba a Gregorio para que este las publicara.



En cuanto a la censura franquista, tras la Guerra Civil, el nombre de María Lejárraga no era bien aceptado por los franquistas por su vinculación a la República, por lo que el hecho de que las obras aparecieran firmadas por su marido facilitó que algunas de ellas, no todas, pudieran ser representadas. Sin embargo, los franquistas también estigmatizaron el nombre de Gregorio, por lo que decidió exiliarse. Tras el exilio de ambos, las compañías teatrales españolas intentaron representar obras de la compañía Martínez Sierra. Sin embargo, durante los primeros años de la dictadura no se vieron obras teatrales del matrimonio. A partir del año 45 empiezan a representarse algunas de sus obras, como Madame Pepita, Mujer y Canción de cuna, el texto teatral más conocido de María y Gregorio. El texto más conflictivo que presentaron ante los censores franquistas fue La hora del diablo. La obra está protagonizada por una mujer que siente la necesidad de abandonar a su marido y al final se marcha con un joven. Tras varios intentos, finalmente fue aceptada en 1951. A partir de los años 60 decae la representación de las obras de teatro de los Martínez Sierra en favor de las comedias de Alfonso Palo, en el bando franquista, y las obras de realismo social, en el bando de oposición al régimen.

María Lejárraga, como se ve en las cartas que le envió a su amiga y a su hermano desde el exilio, nunca perdió la esperanza de poder volver a España y que sus obras se editaran aquí. Sin embargo, era consciente de las dificultades que encontraría por la censura franquista.

Una de las últimas obras teatrales que escribió María, ya con 84 años, fue Fiesta en el Olimpo, publicada en 1960. Está compuesta por cuatro obras: Tragedia de la perra vida, El amor vuela, Es así y Sueños en la venta. Es la única obra teatral que, por fin, aparece firmada con el nombre de María Martínez Sierra. Las obras no hacen referencia a la realidad, aunque sí que se puede ver alguna alusión a la Guerra Civil y al exilio. 

Estas obras difieren del teatro escrito con Gregorio ya que presentan un final drástico y pesimista, a diferencia de los finales felices que caracterizaban sus obras anteriores. Se puede notar el paso del tiempo en María en la caracterización de sus personajes ya que mientras antes las obras estaban protagonizadas por mujeres jóvenes y modernas, ahora las mujeres son ancianas. Las cuatro obras están encabezadas por un prólogo donde María hace reflexiones existenciales y deja ver, tanto a los lectores como a sí misma, que sigue viva y que sigue teniendo creatividad artística.




Como conclusión, podemos decir que el teatro fue una de las grandes pasiones de María Lejárraga. Durante la primera mitad del siglo XX, sus obras consiguieron un éxito sin igual que decayó tras la Guerra Civil debido a la censura franquista. Como último apunte, debemos dejar claro que no se sabe con total seguridad qué obras fueron escritas solo por Lejárraga o en cuáles colaboró también su marido. Sin embargo, tal y como se puede observar en las cartas que se escribieron María y Gregorio y en su libro Gregorio y yo: medio siglo de colaboración, Lejárraga participó activamente en la producción y escritura de la mayoría y, probablemente, casi todas fueron escritas solo por ella.


Bibliografía:

Cáliz, B. M. (2014). El teatro de María y Gregorio Martínez Sierra ante la censura franquista. En F. Vilches-de Frutos, P. Nieva-de la Paz, J.-R. López GARCÍA, & M. Aznar Soler (Edits.), Género y Exilio Teatral Republicano: Entre la Tradición y la Vanguardia (págs. 135-149). Amsterdam - New York: Rodopi.


Puerta, J. E. (2014). Ecos identitarios en la obra teatral de María Martínez Sierra en el exilio republicano. En F. Vilches-de Frutos, P. Nieva-de la Paz, J.-R. López García, & M. Aznar Soler (Edits.), Género y Exilio Teatral Republicano: Entre la Tradición y la Vanguardia (págs. 151-164). Amsterdam - New York: Rodopi.

Rodrigo, A. (2005). María Lejárraga: una mujer en la sombra. Barcelona: Algaba.

jueves, 10 de mayo de 2018

María Lejárraga: activista socialista y feminista



María de la O Lejárraga no solo fue cuentista y dramaturga, como veremos más adelante, sino que también fue una activista feminista que escribió numerosos ensayos teóricos y artículos en periódicos dedicados a la mejora social y a la igualdad de género.

Para 1905, María Lejárraga ya sabía cuáles eran los principios que iban a regir su vida: la educación, la literatura, el periodismo, el feminismo y el socialismo.

No es de extrañar que María Martínez Sierra (el pseudónimo con el que escribió los dos últimos libros) se convirtiera en una activista política y social ya que, al estudiar en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, se impregnó de las ideas de la Institución Libre de Enseñanza. Como maestra intentó que las mujeres adquirieran conciencia feminista y social y que no se dedicaran solamente a la maternidad y a las labores domésticas.

Antes de la Guerra Civil, Lejárraga compaginaba su militancia feminista y socialista con la escritura y con los negocios teatrales de la compañía de teatro que tenía con su marido Gregorio.


La mayoría de los ensayos feministas de María Lejárraga, firmados por su marido, están recogidos en cinco volúmenes: Cartas a las mujeres de España (1916), Feminismo, feminidad, españolismo (1917), La mujer moderna (1920), Nuevas cartas a las mujeres de España (1932), Cartas a las mujeres de América (1941). Resulta anecdótico el hecho de que estos artículos feministas estuvieran firmados por un hombre, lo que hacía sospechar a los intelectuales de la época que estos ensayos y, por extensión, las obras teatrales que firmaba Gregorio, fueron escritos, en efecto, por María.





En sus artículos reitera la importancia de la educación de las mujeres:  "¿Cómo hemos de realizar obra alguna, si se nos cierran sistemáticamente las puertas del conocimiento? Abridnos las escuelas, abridnos las Universidades, y veremos quién aprende más pronto y, sobre todo, no nos neguéis el derecho a ejercer las profesiones que hayamos aprendido, y veremos quién aplica mejor la práctica del conocimiento” (Martínez, 1916, citado en Rodrigo, 2005: 125).

En La mujer moderna, publicado en 1920, María Lejárraga mostraba una encuesta que había hecho a intelectuales españolas sobre temas feministas. Entre las encuestas se encuentra Emilia Pardo Bazán, quien contribuyó también a difundir y aclarar el movimiento feminista en España. Pardo Bazán defendía la misma idea que Lejárraga en cuanto a la educación de la mujer y luchaba contra los que les cerraban las puertas por ser mujeres. En la misma línea responde María de Maeztu al decir que la mujer tiene que tener las puertas abiertas ante la cultura y que la sociedad debe otorgarle el trabajo cultural.
En general, las respuestas conseguidas eran optimistas hacia la evolución del feminismo español. Sin embargo, en la práctica la realidad era diferente.


En 1931 María Lejárraga escribió La mujer española ante la República
y en 1933 salió elegida diputada por Granada al Congreso de la II República, las primeras elecciones que contaron con la participación de mujeres. En la II República participó activamente junto a Clara Campoamor y otras mujeres para conseguir el sufragio femenino de la mujer y la igualdad entre los sexos.

María Lejárraga participó activamente en diferentes asociaciones femeninas, como Unión de Mujeres de España (UME), El Lyceum Club o la Asociación Femenina de Educación Cívica (AFEC), donde colaboraron mujeres como Clara Campoamor, Victoria Kent, María de Maeztu, entre otras. Tras la guerra civil, la mayoría de estas asociaciones desaparecieron a raíz del retroceso político, económico y social en el que se vio inmerso España por la dictadura franquista.





En 1939, María Lejárraga se exilia primero en Suiza y después en Niza. En esta época, María Lejárraga había dejado de escribir por las circunstancias nefastas en las que se encontraba (asedio de los nazis, operaciones de cataratas, …) y retomó su labor creativa en 1948. A partir de esta fecha, sus obras estuvieron marcadas por dos pérdidas: la derrota de la España republicana y la muerte de Gregorio. Entre 1948 y 1952 María Lejárraga se refugió en la escritura y el resultado fueron dos libros de memorias: Una mujer por caminos de España y Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración. Igual que les sucedió a otros autores republicanos exiliados, la escritura se convirtió en su salvación, en la única forma de poder reconstruir, a través del lenguaje, el hogar perdido tras la derrota de la República. Tal y como dice Francisco Caudet (1939, citado en Blanco, 2002: 177), para el exilio republicano de 1939 "la literatura, convertida en expresión de la traumática experiencia de haber perdido las raíces, se sirvió, en efecto, profusamente de la memoria".


En 1952, María Lejárraga publica en Buenos Aires Una mujer por caminos de España, un año antes de publicar Gregorio y yo. Publica estas obras con su pseudónimo María Martínez Sierra, por lo que ya no utiliza el nombre de Gregorio. Según la experta en esta autora, Alda Blanco (2002: 174) estos dos libros "comparten una serie de rasgos: una estrategia narrativa basada en la fragmentación, una emoción apenas contenida, la dolorosa huella de la pérdida, y lo que podríamos llamar la melancolía del exilio".


Una mujer por caminos de España es una obra auto-biográfica (tal y como lo escribía Lejárraga) donde encontramos episodios de su vida y nos muestra su actividad como propagandista socialista y feminista. Identifica su "yo" con España, a la que considera su "hogar".



María no consideraba autobiográfica su obra, a pesar de que el primer capítulo se titule "De una infancia feliz y llena de curiosidad". En este libro, Lejárraga hace reflexiones a través del dolor que le causó tomar conciencia de la situación del pueblo español. Reflexiona, por ejemplo, sobre cómo la pobreza que veía en sus aulas le acercó al socialismo y cómo la situación de las mujeres le hicieron convertirse en una activista feminista.
En la obra enlaza "discursos tan diversos como el analítico, el histórico, el emocional, el feminista, el socialista […]" (Blanco, 2002: 188).


Como conclusión, podemos decir que María de la O Lejárraga fue una activista feminista y socialista que luchaba a diario por los derechos de las mujeres y por la igualdad de género. Nunca dejó de escribir ensayos y artículos feministas porque quería que las mujeres pasasen a la acción y se interesaran por la cultura.



BIBLIOGRAFÍA



Blanco, A. (2002). Una mujer por caminos de España: María Martínez Sierra y la política. In María Martínez Sierra y la República: Ilusión y compromiso: II Jornadas sobre María Lejarraga, Logorño 23-25 de octubre y 6-8 de diciembre 2001(pp. 173-188). Instituto de Estudios Riojanos

Plataforma Nosotras. (20 de 4 de 2018). María de la O Lejárraga. Obtenido de Huellas de Mujeres Geniales: http://www.huellasdemujeresgeniales.com/maria-de-la-o-lejarraga/

Quiza, M. J. M. (2002). María Lejárraga y el asociacionismo femenino. 1900-1936. In María Martínez Sierra y la República: Ilusión y compromiso: II Jornadas sobre María Lejarraga, Logorño 23-25 de octubre y 6-8 de diciembre 2001 (pp. 83-101). Instituto de Estudios Riojanos.

Rodrigo, A. (2005). María Lejárraga: una mujer en la sombra. Barcelona: Algaba.

Sastre, J. A. (2004). María Martínez Sierra: Artículos feministas a las mujeres republicanas. Berceo, (147), 7-40.

lunes, 7 de mayo de 2018

María Lejárraga: pedagogía y comentario de 'Cuentos breves'


María de la O Lejárraga, desde muy pequeña, mostraba una gran inteligencia y una infinita curiosidad que, debido a la situación de la mujer en aquella época, iba a tener pocas posibilidades para cultivar. En aquellos años, la tasa de actividad femenina no superaba el 17% y casi todos los trabajos se centraban en la industria textil, servicio doméstico y trabajos agrícolas. A partir de 1900, las mujeres comenzaron a entrar en Escuelas Superiores, como le sucedió a María Lejárraga, pero seguía siendo algo poco común.

Ya en Madrid, Lejárraga pudo asistir a la Escuela de Magisterio, su gran vocación, como escribe en Una mujer por caminos de España: "…quiero decir que me gusta apasionadamente aprender y que en cuanto he logrado saber algo, no me deja vivir tranquila mi deseo de comunicar lo que sé a los que ignoran" (Vizcarra, 2004: 28). Escribió diferentes artículos y ensayos defendiendo la educación de la mujer y el derecho al trabajo de las mujeres para poder ser seres autónomos, como veremos en la siguiente entrada.

Además, tras ver la nefasta situación en la que se encontraba la enseñanza infantil en aquella época, María decidió hacer algo al respecto y, tras fracasar en su proyecto de una Biblioteca Educativa, publica el libro Cuentos breves en 1899. Tal y como dice en su prólogo, pretende "marcar un nuevo rumbo a muchos" e "iniciar una serie de obras de la misma índole” (Lejárraga, 1899, citado en Vizcarra, 2004: 32).
María vivió su infancia rodeada de cuentos, y por eso dedica a los niños y niñas su primera obra: "A vosotros, niños de cabellos de oro y carita de rosa, como los héroes de mis cuentos, dedico estas páginas. […] Mi alma se conmovió deliciosamente un día con vuestras mismas inocentes alegrías; vuestras mismas angustias me atormentaron con crueldad: yo fui niño también”. (Lejárraga, 1899, citado en Vizcarra, 2004: 32).

Cuentos breves es una colección de 14 relatos breves dedicados a los niños y niñas con un gran interés didáctico. El fin de la obra era educar a los niños y las niñas y mostrarles ejemplos de comportamiento que deben imitar o rechazar. En sus cuentos aparecen virtudes como el heroísmo (Un héroe), la valentía (La inundación), el arrepentimiento (Los abuelos) y la nobleza, como se ve en La venganza del león. En este cuento, traducido libremente por Lejárraga, enseña a los niños a no fiarse de las apariencias y a luchar por sus propósitos: “Por tu nobleza, tu audacia y tu valor mereces sin duda ser el rey de los animales. Hallo muy justos tus deseos, adiós; la victoria estará de tu parte puesto que combates por tu familia, tu honor, la gloria y la libertad” (Lejárraga, 2004: 82). A su vez, muestra ejemplos negativos de comportamiento que deben ser rechazados, como la envidia que se ve en El geniecillo, un cuento protagonizado por dioses griegos donde podemos ver el gran conocimiento que tenía María sobre mitología, así como su religiosidad y devoción católica.

Además, es relevante el hecho de que sus cuentos están dirigidos tanto a niños como a niñas, ya que en esa época la educación estaba dividida por sexos. Las demás colecciones de cuentos del momento estaban dirigidas principalmente a las niñas para que fueran aprendiendo la labor doméstica que les esperaba. María Lejárraga, por tanto, era defensora de la coeducación, valores que conoció gracias a la Institución Libre de Enseñanza.

Los cuentos podrían encuadrarse en una vertiente realista con cierto modernismo en las descripciones de los paisajes y los protagonistas, como se ve en Día de reyes: “vio primero a los espléndidos Reyes Magos en su riqúsimo palacio recorriendo con aire majestuosos habitaciones de colores, de oro y piedras preciosas” (Lejárraga, 2004: 87). El palacio donde transcurre el argumento de La princesa Margarita también tiene descripciones modernistas al estilo de Rubén Darío, amigo de María y de su marido Gregorio.

Casi todos los cuentos están protagonizados por niños o niñas que sufren, realidad que tenía que ver a diario Lejárraga en sus aulas, como se ve en Los desheredados y en La muerte de un niño, cuentos bastante duros. Otros cuentos están protagonizados por adultos jóvenes o por animales, como Un viaje a París, donde se narra la historia de un lobo y un caracol que nos recuerda a la fábula de la liebre y la tortuga. En este cuento, Lejárraga muestra cómo la inteligencia del caracol es más importante que la fuerza y la rapidez del lobo ya que, para ganar la carrera, el caracol se sube a la cola del lobo, consigue llegar antes a París y así ganarle la apuesta.

La princesa Margarita es el cuento más largo de todos. Narra la vida de la princesa Margarita, que, cansada de la vida de palacio llena de lujos donde no tiene libertad, le pide a su hada madrina, a través de un pájaro, que le saque de ahí. El hada madrina la traslada a una casa de pueblo, donde tiene que trabajar y hacer diferentes tareas, pero donde puede ser libre. Este cuento se parece a las películas de princesas de Disney, pero con alguna diferencia. En este caso, la princesa no se casa con el apuesto príncipe, sino que elige casarse con un joven trabajador del pueblo. Lejárraga, con este cuento, está ensalzando la vida sencilla y trabajadora mientras critica la vida de palacio caracterizada por la riqueza y las convenciones sociales.

El cuento que más llama la atención es, sin duda, El suplicio de la muerte. Está protagonizado por la Muerte el día de Nochebuena. La Muerte quería llevar a cabo su misión, es decir, matar a alguna persona, pero cada vez que se disponía a matar a alguien sentía pena y compasión por ella. Como no podía seguir de esa forma, decidió vendarse los ojos para matar a ciegas. Con este relato, Lejárraga quería dar una explicación a los niños de por qué se muere la gente buena a la que quieren y no las personas malvadas: “por eso arrebata la vida al dichoso y deja al desgraciado: por eso se lleva al niño y abandona al decrépito” (Lejárraga, 2004: 102).

Como conclusión, podemos decir que Cuentos breves, al ser una obra de juventud, no tiene la calidad literaria que adquirió más adelante María Lejárraga, pero se ve su entusiasmo y su afán por educar a los niños y niñas en unos valores positivos y advertirles de las maldades que otras personas pueden hacerles. María Lejárraga quería modificar la realidad que observaba cada día en sus aulas y conseguir que sus estudiantes se interesaran por la lectura desde muy pequeñas.

Personalmente, la antología de Cuentos breves me ha parecido muy interesante sobre todo por cómo se intenta mostrar la dura realidad de la época a los niños y niñas, pero sin caer en el tremendismo. Os recomiendo a todos que leáis alguno de los cuentos, sobre todo, Los abuelos, El suplicio de la muerte y Un viaje a París.


Lejárraga no dejó de interesarse nunca por la educación de los más pequeños y ya en el exilio en Buenos Aires, en mayo de 1954, publicó Viajes de una gota de agua¸ donde unía dos de sus pasiones: los niños y el teatro. Este libro de teatro para niños está formado por tres piezas: Viajes de una gota de agua (formada por dos partes: "El manantial" y "El Río"); Merlín y Viviana o la gata egoísta y el perro atontado, y En busca de una peluca.

 

 

Bibliografía

Lejárraga, M. d. (2004). Cuentos breves: lecturas recreativas para niños. En I. L. Vizcarra, María Lejárraga, pedagoga: Cuentos breves y otros textos (págs. 77-120). Logroño: Instituto de Estudios Riojanos.

Rodrigo, A. (2005). María Lejárraga: una mujer en la sombra. Barcelona: Algaba.


Vizcarra, I. L. (2004). María Lejárraga, pedagoga: Cuentos breves y otros textos. Logroño: Instituto de Estudios Riojanos.

domingo, 22 de abril de 2018

Biografía y obras de María de la O Lejárraga




María de la O Lejárraga, más conocida como María Martínez Sierra, fue una de las escritoras más relevantes del siglo XX. No solo se dedicó a la literatura, sino que también fue pedagoga, periodista, traductora y política. Además, fue una activista feminista que luchó por la educación, los derechos y el voto de la mujer. Fue una de las voces más firmes que se alzaron en favor de la libertad y la igualdad entre clases.


María de la O nació en 1874 en San Millán de la Cogolla, pero rápidamente se trasladó con su familia a Madrid. En la capital estudió en la Asociación de la Enseñanza para la Mujer y en la Escuela de Maestras. Aparte de ser profesora de niños y niñas, también consiguió el título de profesora de idiomas, ya que hablaba inglés, francés y alemán. Tenía una gran cultura y dominaba el mundo mitológico, como se puede ver en algunas de sus obras.


María Lejárraga pasó desapercibida desde el punto de vista literario porque no firmaba sus obras, sino que estas aparecían firmadas por su marido, Gregorio Martínez Sierra. Aunque hay varias hipótesis de por qué quería que su marido firmara sus obras, no se sabe a ciencia cierta la razón. El secreto salió a la luz a raíz de unas cartas y unos diarios encontrados en la casa de María en Argentina después de su muerte y en la memoria autobiográfica que escribió, llamada Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración.

Hacia 1931 empezó a firmar sus obras con su nombre, pero con los apellidos de su marido, convirtiéndose en su pseudónimo.



Durante la II República, participó activamente junto a Clara Campoamor y más mujeres para conseguir el sufragio de la mujer y la igualdad entre los sexos. Fue, además, diputada por el PSOE en las primeras elecciones que contaron con la participación de mujeres.

Sus ideas políticas hicieron que tuviera que exiliarse a América durante la Guerra Civil. Murió con 99 años en Argentina.


María de la O no dejó de escribir en toda su vida. Todas sus actividades, tanto literarias, como pedagógicas o feministas se pueden observar en sus obras:

Escribió obras dedicadas a los niños y niñas, como Cuentos breves (1899) o Viajes de una gota de agua (1954). Tiene obras políticas y feministas, como La mujer ante la República (1931) o Una mujer por caminos de España (1952). Pero, sobre todo, María Lejarraga era una apasionada del teatro, donde destaca su serie Fiesta en el Olimpo (1960) y la serie de obras teatrales musicales que hizo junto a su marido. También escribió poesía, novelas (Tú eres la paz) y diversos ensayos, además de que participó en obras colaborativas con su marido y autores como Falla, Turina o Juan Ramón Jiménez. Gregorio y María fundaron la revista Helios, una revista modernista donde escribían autores como Machado, Rubén Darío, Pérez de Ayala, Emilia Pardo Bazán, etc.




Si queréis conocer más datos de la vida de María de la O Lejárraga, podéis ver el documental de RTVE Mujeres en la historia - María de la O Lejárraga (http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/mujeres-historia-maria-lejarraga/838011/). En el documental hablan de aspectos interesantes de su vida, como sus diarios íntimos, sus cartas con Gregorio donde se evidencia la real autoría de las obras, su amistad con Juan Ramón Jiménez, su lucha feminista y social, etc.



Bibliografía

Plataforma Nosotras. (20 de 4 de 2018). María de la O Lejárraga. Obtenido de Huellas de Mujeres Geniales: /http://www.huellasdemujeresgeniales.com/maria-de-la-o-lejarraga/

Prieto, I. (s.f.). María de la O Lejárraga. Recuperado el 19 de 4 de 2018, de BerveMar.com: http://www.bermemar.com/ESPECIALES/maria/marmoder.htm

Vizcarra, I. L. (2004). María Lejárraga, pedagoga: Cuentos breves y otros textos. Logroño: Instituto de Estudios Riojanos.